17 de agosto del 2020
Henry Kissinger
Es evidente que el mundo necesita urgentemente verdaderos líderes que no sólo maravillen por su imágen, su habilidad social o por demostrar algún talento.
Para ello, un líder debe evolucionar con cada experiencia, afrontando retos y superando obstáculos. Ser constante en su entrega a pesar de las diferentes circunstancias que se le presenten para influenciar favorablemente a su equipo.
Ser un buen líder en momentos de crisis y derrotas es lo que se requiere para salir victoriosos de las pruebas de la vida; de ahí la importancia de poseer:
Energía: Toda revolución de cambio necesita un líder con mucho tesón.
Tomar decisiones rápidas para reducir las pérdidas.
Autocrítica pero no para castigarse, sino para reflexionar sobre el aspecto a mejorar.
Mantener una buena actitud mientras reparara los daños.
Re-evaluar objetivos.
Buscar ser su mejor versión en momentos críticos.
Tener un pensamiento positivo.
Y nunca desistir!
Te invito a que en estos momentos de cambios, seamos líderes en nuestras propias crisis para alcanzar la madurez y la sabiduría que requiere el guiar a otras personas al éxito.
"Los hombres sensatos no son aquéllos quienes se sientan a lamentar las pérdidas, sino por el contrario, son quienes se ocupan animosamente de reparar los daños". W. Shakespeare.