¿Existe la Perfección? Esta pregunta tiene el mismo grado de dificultad que otra mucho más familiar a nuestros oídos: ¿existe la Justicia? El hecho de que no se dé no justifica su inexistencia sino su ausencia.
¿Podemos hablar de objetos o seres perfectos?, o más bien debemos hablar de si existe lo Perfecto en las cosas..., la eterna pregunta de siempre...
Yo aspiro a fundirme en la conciencia infinita y eterna del Logos, a la Perfección, mas tan largo se me parece el camino que si me propongo la totalidad de tamaña empresa, me siento desfallecer sin apenas haber comenzado, aplastado por mis propias limitaciones.
La voz insonora llega una vez más desde lejanos reinos áureos aún no vivenciados por mi alma dormida, y susurró estas enseñanzas que con sabiduría esclarecieron algo más mi conciencia.
"No pongas ahora todas tus fuerzas para llegar a la Perfección, pues sería como mirar al sol con los ojos abiertos, como quebrar el débil tallo de un joven roble. Sabes que es el fin ultérrimo de lo manifestado, pero no lo pienses más. Ahora, en esta etapa evolutiva tuya centra todas tus energías en buscar la perfección de los momentos, de las situaciones, no busques nada para ti, sino tan solo embellecer el mundo con momentos bellos en su perfección.
Si tienes una misión por delante, una prueba que superar, una situación que vivir ejecútala a la perfección, aunque tú no seas perfecto, o no te reconozcas a ti en la acción, eso da igual, recuerdas que ya no buscas ni gloria ni reconocimientos, ni tan siquiera por dentro.
Que tu único anhelo sea la Perfección de aquello que traes entre manos, de aquello que tienes que vivir, y no temas ni desees el fruto de esa acción pues no te pertenece, no es hijo tuyo, sino de las circunstancias, de la Vida.
Sólo perfeccionando lo que fluye desde ti, momento a momento, para ennoblecer al mundo, se obrará la transmutación en tu interior. Pero hasta el deseo de esta transmutación te está prohibido. Abandónate a lo Eterno. "Nada para mi, Señor, todo en Tu Nombre, y para Tu Gloria...", como dice esa vieja canción templaria.
¿Cuando se consigue que una situación se realice dentro de los cauces de la Perfección? Tan sólo cuando transcurre por el sendero de lo que se debe realizar, de aquello que llaman Dharma. Tal vez nos regocijemos con alegres risas o bebamos de amargas lágrimas, pero la Perfección así lo exige. Recuerda que no aspiras sólo a sentir alegría, sino a Todo, sin exclusión de nada, a Dios.
Si debes pronunciar unas palabras, ejecutar una acción ante ti o los demás, haz lo que debes, lo que el brazo de Dios haría, no lo que te guste o beneficie, porque tú ya renunciaste a ti para acogerte a la Divinidad. Mas como eres limitado, la acción no debe partir de lo limitado, de ti, sino del El, abandónate en manos del Deber, haz que fluya la Divina Sabiduría a través de ti, no la atrapes, no la mancilles, tal vez aún no seas digno de Ella, sólo deja que fluya, sé fiel a Él, no temas, ocúltate para no enturbiar la Luz, desaparece de la situación para que El aparezca, no apetezcas nada, tan sólo ámale con todo tu ser desde fuera del escenario. Porque no dirás ni harás lo que quieres ya que no estás allí, El dirá y hará lo que se deba. No es cuestión de fe, sino de seguridad en Aquello que sostiene en su aliento los mundos de todos los Universos...
¿Fallará precisamente contigo?, ¿te crees tan especial?"
Gracias maestro por tus palabras...