Escribo una vez más pensando ahora en una persona que tengo como amigo y maestro en muchos aspectos de la vida. Este amigo me solicita, nuevamente, que suelte al aire esas semillas del pasado, retoños del presente y frutos del futuro, pues sólo así se cumplirá el destino de esas semillas, que no es otro que el de germinar para crecer, florecer y dar más semillas que ya no serán mías (si es que alguna vez lo fueron), sino semillas de semillas, que a su vez fueron las semillas que esparcieron otros antes que yo.
Si germinan, bien; si no germinan, bien. Lo esencial es esparcir, tú no eliges la tierra en la que caerá ni cuándo germinará. Nada se pierde. Al dar se realizan dos acciones: la de recibir (yin) y la de entregar (yang). Si lo miras con detenimiento son una sola cosa (energía en movimiento): el acto de la transmisión, el traspaso de la llama. Sólo se puede realizar el milagro de la germinación si lanzas hacia fuera los frutos de tu experiencia (tu transmutación), no de tu conocimiento. Lo primero entusiasma, lo segundo acaba por aburrir. Tan sólo cuando llegas a SER puedes trasmitir algo a quienes armonicen su necesidad con tu semilla.
Transito por la vida investigando, aprendiendo de todo, del polvo, de los pequeños brotes que aparecen inadvertidamente por aquí y por allá, de las nubes, del mar, de los niños. Aunque en realidad nunca voy a parte alguna, todo está siempre presente y sin disfraz, la cuestión es Vivir lo que ES, alcanzando la realidad con la expansión de la conciencia. Quiero que mi aprendizaje sea diferente, se puede llamar transmutación, mi objetivo es mantener la cabeza vacía, el corazón lleno y la conciencia plena.
Se dice que quien aproxima lo diferente realiza la magia de la Armonía y del Equilibrio, haciendo que ya no sean opuestos sino complementarios. Son opuestos cuando no encontramos el sentido, y complementarios cuando ya lo hemos hallado.
Sentirse lleno de vacío, desear no desear, apegarse al desapego, temer el temer, moverse en quietud, oír el silencio, ver lo invisible, vivir en intensa serenidad, aferrarse a lo flexible, ser fuertemente suave, analizar sintetizando…
Éstas son algunas de las semillas que esparzo humildemente al viento. Que broten no depende de mí. Aquí es cuando aparecen la alegría y la confianza. Alegría desligada de causa aparente, no pretendo ser una persona alegre, sino Alegría. La confianza, no entendida sobre alguien en concreto, sino confianza en el Todo, en cómo funciona este magnífico y maravilloso universo, en que cada cual expande su conciencia en la medida que desee y es esto mismo lo que atraerá del mismo universo los elementos acordes a ese estado de conciencia elegido en libre albedrío. Quien se queja de su fortuna es porque no conoce la “casa-universo” donde vive, desconoce cómo opera, y se comporta como una tabla flotando en el río, llevado de aquí para allá por las fuerzas naturales y quejándose cada vez que tropieza con algo.
Tener conciencia es ver cómo funciona donde vives, es operar activamente en el universo, es convertirte en acción impersonal, natural.
Es importante entender que la Necesidad es la que debe producir los momentos, no tu deseo. “La Necesidad” no “tu necesidad”. Si te mueves por deseo te pierdes la grandiosidad de la magia que rodea todo y que coordina misteriosamente cosas aparentemente dispares y separadas.
Si te mueves por deseo, actúas y engendras consecuencias.
Si te mueves por La Necesidad impersonal del momento (lo que es propio según la naturaleza de lo que ocurre en cada instante), tú no actúas sino que actúa la Vida a través de ti, y así, ella te ofrece la conciencia de sus misterios.
Para ser agente dinámico de la Vida, uno debe entrenarse, conociendo y deshaciéndose de lo conocido, asimilando y transmutando, lo externo lo hago interno formando parte de mi naturaleza.
Para ser agente dinámico de la Vida, uno debe entrenarse en el silencio, atendiendo las infinitas respuestas que nos rodea y no repitiendo las preguntas una y otra vez.
Para ser agente dinámico de la Vida, uno debe soltar amarras, apegos en lo emocional y hábitos en lo mental, puesto que si mantengo esos imanes de inercia lo que brote de mí no irá en armonía con la Necesidad del momento, sino con la necesidad mía.
Es así, dejándote llevar por el momento, por lo que a veces apareces ante el mundo como amigo, como maestro, como discípulo, como artista, como poeta… La Necesidad inclina los acontecimientos.
Cuando el oído está preparado, vienen las palabras para llenarlo.
Cuando el corazón está inflamado, viene la chispa para prenderlo.
Cuando la mente está en calma, se abren los misterios.
Y tú, fluyendo con el universo, en ciertos momentos asumes el papel de “oídos“, y en otros el de “palabras”.
De cualquiera de las maneras en la que aparezcas en este mundo de ilusión, recuerda que no eres esa apariencia, estás mucho más allá, trasciendes todo, y tu destino apunta a ser una emanación más de la fuerza de lo UNO, que alienta todo.
Paz, Alegría, Amor, Unión. Esa es la naturaleza de lo auténtico, de nosotros mismos cuando llegamos al Vacío.
Ya no deseo conseguir esos estados. Están dentro de mí. No necesito nada más. Están dentro de ti. No necesitas nada externo, simplemente darte cuenta y ser consciente.