Fecha de publicación: 11-feb-2013 16:46:41
Cuando tenemos la suerte de permanecer conscientes, al menos en algún grado, bajo la bóveda estrellada de una noche despejada, sin luna, sin luces, podemos percibir visualmente nuestra casa, porque todo lo que sucede, todas las leyes, conocidas o no, todos los lugares, todos los seres, todo está ahí, en lo que vemos y en lo que no vemos. No hay nada manifestado que no esté ahí, nunca iremos a ningún otro sitio que esté fuera de él, nunca hemos dejado de estar en él. Es nuestro HOGAR.
Esta Tierra que vivimos podemos verla como el patio de ese Hogar, una simple parcela, infinitésima parte del Hogar. No te aferres tanto a lo que el patio te puede ofrecer, simplemente, conócelo, siéntelo en todas tus células, mas no te sometas a lo pequeño, formas parte de lo Infinito.
Cuando miramos las estrellas nos solemos quedar extasiados ante tanta magnificencia, ante tanta belleza y misterio, ante lo infinito. A veces los pensamientos nos hablan mientras observamos el firmamento, pero en ciertos momentos, es bueno acallarlos y oír ese silencio, ese misterio, beber lo profundo sin comentar nada, sin añadir mentalmente nada a la experiencia, tan sólo conciencia, estar despierto en ese momento. Este éxtasis ejerce un raro efecto hipnótico, pues adormece al loro que llevamos en nuestra cabeza, pero despierta al misterio, al silencio, al vacío que somos. Una sensación de paz nos embarga, aparecen el bienestar, la sencillez, la humildad.
Todas estas experiencias parecen que surgen porque vemos las estrellas, pero pienso que hay algo más. También las podemos ver en una foto, en un video y la sensación no es la misma que si contactamos directamente con el misterio. Es como si una especie de energía entrara en ti y llamara a ese misterio que yace en tu interior. Lo grande llama a lo pequeño, la sintonía se produce porque tal vez no haya grande o pequeño, tal vez todo sea uno. La naturaleza se reconoce a ella misma. Incluso podemos afirmar que no nos fundimos con lo Uno, sino que nos reconocemos en el UNO, abandonando las estrecheces de lo personal.
Esta experiencia surge porque sabemos que esas estrellas están ahí, que ese universo nos envuelve, más allá de que lo podamos ver, lo sabemos y eso nos basta. En realidad, el verlas te hace recordar que existen, te devuelven la conciencia del HOGAR.
Pero cuando el sol está en su apogeo, o bien tenemos nubes, no vemos esas estrellas que nos transportan a esa experiencia de saber que estamos en el HOGAR, mas es un error pensar que de día no hay estrellas. Todo está en su lugar, como siempre. Las constelaciones están ahí, la gran nebulosa de la Vía Láctea también. Son distintas estrellas que las que vemos por la noche, pero tienen el mismo poder de encanto. ¿Por qué pensamos que de día no hay estrellas?, porque no las vemos. Y eso qué importa, si sabemos que están ahí arriba. Si la luz del sol nos deslumbra y no las vemos, eso no quiere decir que el sol pueda quitarlas, tan sólo nos ciega.
Haz un ejercicio, en pleno día o con nubes, párate un momento y accede a la conciencia que tienes cuando puedes ver las estrellas por la noche. Aunque no las veas, si eres capaz de concienciarte de ellas y de saberlas ahí, te embargarán los mismos sentimientos y emociones, podrás recuperar la experiencia misma de por la noche. Recuerda que la vista es tan sólo un puente para crear conciencia. Pero cuando ya hemos obtenido esa conciencia, no es necesaria la vista física, hemos abierto nuestra vista interna a una realidad que va mucho más allá de nuestras limitaciones y pequeñeces. Porque si bien hemos de reconocer esas limitaciones, no deberíamos vernos en ella, tan sólo las portamos temporalmente como cuando portamos un traje o unos calzados. Eres el misterio que usa esas limitaciones. No te confundas.
Ese misterio que eres se reconoce en el misterio del TODO. No es más que el misterio del UNO. El firmamento te une a ti mismo, se reconoce a sí mismo dentro y fuera de esa pequeñez que ahora tiene forma humana.
Eres un canal de vida, gracias a eso fluye una cantidad inmensa de seres vivos a través de ti. Cada célula es un ser vivo que vive gracias a ti. Es curioso, siempre nos han enseñado que es al revés. Los médicos nos demuestran que vivimos porque tenemos células. La antigua ciencia nos dice lo contrario, que la corriente de vida, ese misterio aún por desvelar, sirve de apoyo a la manifestación de vida. No es lo mismo ser un vórtice de vida que ser algo vivo. Si juntas muchos pájaros, obtienes muchos pájaros, pero nada más. Si reúnes muchas hormigas, obtienes tan sólo muchas hormigas. Pero nuestro cuerpo está formado por millones de células, y sin embargo, hay algo que sobrepasa esa cantidad ingente de células: Nosotros. La existencia del Nosotros permite la acumulación de células que funcionen como una unidad, si no fuera así tan sólo habría un amasijo de células que no cobijarían otro ser distinto. Ese es el misterio, esa es la maravilla.
Cuando te enamoras de alguien, no te enamoras de sus células, te atrae ese misterio, esa magia, esa maravilla que habita sobre ese conjunto de células y que se asoma al mundo a través de sus ojos, a través de su mirada. Es como un hálito invisible pero real. No podemos atraparlo, pero sabemos que está ahí.
Ese misterio que somos es la Vida misma que se manifiesta por todo el universo. Por eso nos atrae, porque está lleno de Nosotros, está lleno de Vida. Si eres capaz de vivir esto ya no te son necesarias las noches estrelladas, porque ya las llevas en ti, has descubierto esa belleza en ti, te has reconocido como universo, lo eres y no puedes dejar de serlo aunque alguna vez abandones la conciencia de ello. Ya la recuperarás, no importa demasiado. Con conciencia percibes lo que eres, aunque tus pensamientos no puedan abarcar el misterio. Sin conciencia no percibes lo que eres. Pero jamás dejarás de SER UNO, tengas conciencia de ello o no.
La obtención de la Conciencia es un misterio llamado Evolución, lo UNO se conoce a lo UNO. Es la raíz misma del gran enigma llamado manifestación.
Vive dentro del enigma con la conciencia que en cada momento tengas. No necesitas más, en verdad no necesitas nada, porque tu naturaleza lo es TODO.
Descansa en el TODO-VACIO. Bienvenido al SER-NO SER.