Cuando no sabes que no sabes, crees entender las cosas y por lo tanto actúas en el mundo, creyendo que puedes modificarlas.
Cuando crees saber que sabes, te parece entender que nunca podrás modificar nada ya que la esencia no puede cambiar, y por lo tanto no actúas en el mundo ni tampoco haces nada en él.
Cuando sabes que no sabes, todo es diferente. En primer lugar muere el ansia de saberlo todo y controlarlo todo. Percibes que la esencia es inapresable e inexplicable, tan sólo experimentable. Por otro lado percibes que las formas van y vienen, como un juego de nubes, que ahora toman una forma y en otro momento toman otra.
Cuando eres consciente que no sabes y te sientes bien y tranquilo en ese estado, sin aspirar a más, eres capaz de jugar con las formas, porque no te las tomas en serio. Entonces HACES pero NO ACTÚAS.
HACES, porque juegas con los elementos transitorios, eres capaz de disfrutar de la magia de la manifestación cambiante, en pos de esa misma manifestación, fluyendo con lo que en cada momento eres capaz de entender sobre la naturaleza de la vida y de las cosas mutables, de tal manera que eres capaz de apuntar en la dirección que toman los eventos y te alineas con ellos, te sumas al movimiento del mundo conscientemente y colaboras con él.
NO ACTÚAS, porque no tiene sentido hacerlo, nunca sabes a ciencia cierta si lo que estás haciendo u omitiendo va a ser para bien o para mal, te va a convenir o a perjudicar. Ya no buscas sacar provecho de las cosas. Tu yo personal no se mueve, no actúa. Tu Conciencia se transforma, sale de su cascarón personal, se despierta de su sueño y se funde con la esencia de las cosas, simplemente ayuda a que éstas se realicen y sean en el escenario siempre cambiante de la naturaleza manifestada.
Por lo tanto, ¿a qué dedicarte?, ¿qué vas a hacer? …
Observa, atiende, percibe, siente, experimenta, comprende y colabora, tanto fuera como dentro, en el mundo y en tu cuerpo.
No te será difícil deducir que lo único que tienes que hacer es llenar con tu conciencia el vasto espacio del universo exterior e interior, en una palabra: desarrollar conciencia, expandirla, no atiborrarla de objetos, de cosas, sino de amplitud, de espacio, de silencio, de lo que NO es COSA.
Tal es la visión que obtendrás que colaborarás en la evolución de los objetos ya no por los objetos en sí, sino por la ley, el sendero, la manera, la vía en que se manifiesta la vida, porque en realidad empiezas a amar la VIDA, a través de sus manifestaciones. Te das cuenta que la VIDA es UNA, ese impulso misterioso y maravilloso es único, sólo sus manifestaciones son variadas.
Y en este sentido cuidas de una planta con el mismo cariño y atención que lo harías con tu casa, tu hijo, tu cuerpo. Cuidas los objetos, los seres, los respetas y en lo que sepas y puedas los ayuda a crecer, a manifestarse en armonía, intentando colaborar con su vía de vida. Lo mismo ocurre con tus pensamientos y emociones, deberían crecer y desarrollarse sanos y en equilibrio, conociendo cuáles son sus ámbitos de actuación en la vida y dándole las pautas propias de sus naturalezas.
Sólo podrás realizar esto último si no te identificas con tus pensamientos y emociones, ya que si así lo hicieras, te tomarías demasiado en serio sus manifestaciones y ese apego desvirtuaría el equilibrio natural, es como darle a tu mascota la primacía total sobre tu conciencia, es como decidir introducir la conciencia humana dentro de un insecto. Un pensamiento no difiere mucho, introducir nuestra conciencia en uno es enjaularla. Hay que reconocerlos, no se pueden negar, pero no debemos identificarnos con ellos, no deberíamos ir tras ellos ni enjuiciar el mundo tras sus velos, Te perderías la conciencia del conjunto.
¿QUÉ TENGO QUE HACER?, NADA. Simplemente eso, nada, no adhieras tu conciencia a objeto alguno, déjala ser libre y grande, abarcando no solo objetos, sino también el espacio, la vastedad y la profundidad que les da soporte.
Experimentarás que no eres algo, ningún objeto, ni hombre ni mujer, sino sólo CONCIENCIA, con forma temporalmente humana, VIDA con forma transitoriamente humana. Eres el SER, eres NO COSA