Fecha de publicación: 29-abr-2011 16:03:13
Muchas veces me he preguntado sobre la Belleza, su origen, naturaleza y finalidad.
La Belleza puede estar fuera o dentro de nosotros, puede estar en lo visible y en lo invisible, en lo que se oye, en el silencio, en la acción, en la omisión, en el sentir, en el pensar.
¿Qué es aquello que puede teñir esta rica variedad de conceptos tan dispares y aparentemente irreconciliables? Está claro que el no encontrar objetos bellos no es condición suficiente para deducir la no existencia de la Belleza. Sólo podríamos afirmar que nada participa de esta cualidad. Pero, ¿qué es lo Bello?, ¿cómo reconocerlo?, ¿un misterio al que no se le puede 'enfundar' en un estrecho concepto mental?
Pero veamos hasta donde somos capaces de llegar con la razón, porque no todo se puede recorrer con los pensamientos. Es como escalar grandes montañas, llega un momento en que el aspirante debe dejar todo peso sobrante y agilizar la carga utilizando una herramienta que hasta entonces no había usado, la intuición, la mejor herramienta para entrar en la Belleza.
¿Existe algún patrón en el que basar objetivamente la Belleza? Me parece bastante improbable pues para cada clase de objeto debería existir su patrón, y en ese supuesto ya estamos multiplicando la Verdad cuando intuimos que ésta debe ser simple, para que lo pueda impregnar todo.
¿Existe alguna fórmula que la defina, o al menos que apunte en esa dirección? Tal vez ..., pero sólo en el caso de objetos que sean susceptible de dividirse a su vez en otros más sencillos. Así hablaríamos de algo Bello cuando sus partes componentes están en una relación 'justa' y 'armónica' entre ellos. ¿Sería entonces la Belleza una cuestión de relación entre partes?. Me atrevería a decir que la Justicia y la Armonía entre diferentes crea Belleza, pero no siempre ésta se manifiesta en objetos que se puedan descomponer. Un sentimiento puede ser Bello y no se puede vertebrar.
Probemos otra herramienta, ahora debemos trabajar con la intuición.
¿Qué ejerce la contemplación de la Belleza en nosotros? Admiración viva, asombro, reconocimiento, plenitud, disfrute, júbilo y alegría. El corazón late más deprisa, más fuerte, nuestro entusiasmo quiere salir de los límites de nuestro cuerpo y expandirse más allá, abarcando a toda la creación. Nos gustaría hacer partícipe a los demás de nuestros sentimientos. Es como un puente hacia otra dimensión superior de la realidad, donde nos encontramos mejor, donde todo se vive más intensamente, donde ya no existen limitaciones de espacio y tiempo.
Si la Belleza nos comunica con otro mundo de realidades que subyace en nuestro interior, si nos saca lo mejor de nosotros mismos, lo más puro, lo más noble, lo más 'bello', habremos de decir sin temor alguno a equivocarnos que lo de dentro es llamado por lo de fuera, que cada naturaleza se busca a sí misma, lo semejante es atraído por su imagen.
Si no nos hemos llevado a engaño, deduciremos que la Belleza lo es en la medida que arranque de nosotros lo mejor que tenemos, es una puerta hacia lo superior, esa es la consecuencia de la contemplación de lo Bello. Por ello es totalmente subjetivo y no valen formulismos intelectuales.
Reconoceremos la Belleza cuando lo más bello de nuestro interior vibre y sea atraído por su arquetipo, cuando la gota se quiera fundir con el océano del que proviene. Ya no vale convencionalismos estrechos, corrientes de pensamientos sobre estética o moda.
Quien reconozca estar ante algo Bello, debe sentir salir de su interior lo más Bello que tiene como persona.
La Belleza se identifica con el corazón y la intuición, no con la razón.