Fecha de publicación: 12-may-2011 16:34:32
¿De qué combate estamos hablando? De aquel que sostienen la consciencia contra la ilusión de las formas, a través de multitud de adversarios con miles de disfraces, pero que enarbolan las banderas de la ignorancia, el miedo y la pereza.
¿Por qué del combate? Por la falta de unidad entre lo que se dice, se siente, se piensa y se hace, por la falta de unidad de criterios y objetivos que el ser humano mantiene en su interior.
¿Para qué del combate? Para no contravenir las leyes del universo, somos parte integrante de él.
¿Cual es el campo de batalla? Todo aquello que dependa de nosotros, nuestro fuero interno.
Ahora, emulando las gestas de los auténticos guerreros espirituales, viviremos con ellos un antes, un mientras y un después del combate, para acercarnos más a su mundo y respirar sus mismos sentimientos, su mismo aliento.
ANTES
Recuerda enfrentar tu problema inmediato, no planifiques demasiado.
Recuerda que todo pasa y nada permanece, tanto los momentos que temes como los que deseas.
Siente por dentro las emociones que te recorrerán en el segundo siguiente de haber librado el combate y haber vencido.
Busca el temple interior. Si caes es sólo para levantarte, la rama nevada del sauce cede y cae por el peso de la nieve, pero lo hace para soltarla y librarse de ella. De la misma manera, tú, cuando caes, lo haces por el peso de la ignorancia, pero tan solo para soltarla y desprenderte de ella, después vuelves hacia arriba y te levantas de nuevo, como la rama vuelve a subir ya sin nieve. ¡Nunca te rompas!
Da a cada cosa su propio y justo valor real, no le des más importancia de la que tiene, sin adornos ni fantasías. Descubre la belleza que envuelve todo.
DURANTE
En verdad, durante el combate no hay tiempo para pensar en ideas que nos ayuden, éstas deben brotar por sí solas, sin permiso de la mente, sin el freno del miedo.
Resiste la adversidad tan sólo un minuto más... un minuto más... todo tiene su fin, hasta la adversidad, aguanta un segundo más ... tan sólo un segundo más.
No abrigues grandes pretensiones. Aplica toda tu fuerza en un pequeño punto en el tiempo, después en otro, y en otro más, en el siguiente. Solamente existe el primero que tienes por delante, el momento que va detrás tal vez no sea tuyo.
Si distribuyes tu fuerza en lo grande la disiparás, si la concentras en lo pequeño la reforzarás.
Mantén la mente alejada del derrumbamiento, de la flaqueza y del dolor, tan siquiera hazlo por aquellos a los que amas.
Traspasa la realidad, trasciéndela, destrúyela con tu mente porque no es tal realidad sino apariencia. Si suprimes de esta forma la realidad aparente obtendrás fuerzas a través del sacrificio, la fuerza que mantenía esa apariencia penetra en ti, la haces una contigo, no la eliminas, sino que la absorbes, te hace crecer, te expande. Si ella era la que custodiaba la realidad para ofrecerla sólo a quien la conquiste, ahora has hecho tuyo ese logro. La Sangre del Dragón herido fluye hacia ti, ahora tienes la fuerza del Dragón, ahora conoces su poder.
DESPUÉS
Habrás de entender el valor relativo de los triunfos y los fracasos, para que ni te vanaglories ni te derrumbes.
Cultiva la humildad de corazón, al final todo será para bien.
Todo nos sirve para poder realizar pequeños logros cotidianos y continuados, en algún sentido, algo ha cambiado y existe la obligación de reflejarlo en el mundo.
Tanto si ganas como si no, ya no serás el mismo antes que después, porque al menos te llevas contigo algo más de sabiduría, algo más de conciencia, una experiencia más, has ganado un palmo de terreno al mundo de la ignorancia, y eso es realmente lo que la vida pretende. El Combate desarrolla Conciencia, más allá del infantil ganar o perder. El sentido del combate es el aprendizaje.
SE APRENDE GANANDO.
SE APRENDE PERDIENDO.
APRENDIENDO SE VENCE.
¿QUIEN TENDRÁ LA FUERZA NECESARIA PARA EVITAR TU VICTORIA?
Aprendiendo a consumir tu propia vela, si quieres tener LUZ, si quieres brillar con luz propia. El combate no es sino la superficie rugosa donde raspamos la cerilla para encender la vela. ¿Que algo debemos dejar en el combate?, pues claro, ¿cómo si no, obtendremos luz? Hay que consumir la vela, o estar a oscuras.
Porque has de saber que el sentido de lo que ocurre no está en tu vela, sea cual sea su color y forma, sino en la naturaleza de ese fuego interno, de esa Luz, de esas pavesas que te consumen.
El sentido de lo que ocurre no está en ti, sino en el fuego.
La llama es el sentido de la vela. Hoy consume una vela, mañana otra, después otra más,... y así siempre,... su naturaleza permanece.
Esto no es humano. Es Divino, es Natural.