Hoy en día, cuando se comenta el tema de las adicciones, solemos pensar en las adicciones a sustancias, al tabaco o al alcohol. Esto ocurre porque son las más comunes y conocidas, pero hay otro tipo de adicciones, en las cuales “no tenemos que introducir nada a nuestro organismo, que son las adicciones sin sustancia”, comenta Jorge Carballido, experto en drogodependencias de la UMAD de Santiago. Normalmente, no se habla de estas adicciones porque no son tan conocidas como, por ejemplo, la adicción al alcohol; pero, aun así, tienen muchas consecuencias. Una de ellas es que, para las personas que las sufren, es muy difícil “ser consciente de que muchas de las estrategias que están utilizando solo persiguen la finalidad de que gastemos dinero como pasa con los juegos de azar”, asegura Carballido.
Al pensar en adicciones con sustancias y adicciones sin sustancia solemos imaginar que se tratan de lo contrario unas de las otras. Pero esto no es del todo cierto, ya que, como relata el experto en drogodependencias de la UMAD, “las adicciones a sustancias y a internet funcionan de una manera muy similar, ya que, cuando introducimos una sustancia o un estímulo a nuestro cuerpo y llega al cerebro, se crea una serie de receptores de placer, de estar bien y de querer repetirlo”. Por lo tanto, ambas se parecen en bastantes aspectos.
Por otra parte, si nos centramos en las adicciones a sustancias, siempre se nos vienen a la mente los nombres de drogas más conocidas como la heroína, la cocaína o el cannabis, pero Ofelia Debén, directora de “Proxecto Home”, comenta que “no se trata tanto del nombre de la droga, sino del deterioro que causa en ti”. En este tipo de adicciones hay un problema muy concreto y es que, como aclara Debén, “el alcohol, por ejemplo, que es una droga socialmente aceptada y que parece que no pasa nada, es una de las drogas que más problemas trae a nivel neuronal”. Al haber drogas que están socialmente aceptadas, parece que no traen consecuencias y la gente se inicia en el consumo más fácilmente pensando que no va a tener ninguna consecuencia. Pero sí las tienen; con o sin sustancia.