Recuerda que los tutores sagrados te están observando todo el tiempo.
No te conviene que sepan lo que le estás diciendo a tus amigos. ¡Ni siquiera te conviene que sepan que estás hablando!
Por eso, el lenguaje dactilar es el más secreto de los idiomas secretos.
Quien no lo conozca pensará que simplemente estás toqueteando algo o jugueteando con tu pelo. Pero en realidad, estás manteniendo una conversación ante las mismas narices de los tutores.
Aquí tienes un ejemplo:
Primero, menea los dedos de la mano izquierda, como si se te hubieran quedado un poco dormidos y quisieras desentumecerlos.
Eso significa que lo que quiera que venga a continuación es lenguaje dactilar. Es un gesto que no hacemos siempre, solo si necesitamos llamar la atención de alguien.
Ahora sórbete la nariz. Luego ráscate la oreja derecha, y al mismo tiempo gira un poco la cabeza hacia la izquierda y vuelve a dejarla en su posición inicial.
Hazlo de la forma más espontánea posible.
¿Ya? Perfecto.
Esto es lo que has dicho:
¡Cuidado! ¡La tutora Ilusa se acerca!
Sorberse la nariz significa Ten cuidado. Rascarse la oreja derecha significa Tutora Ilusa. Girar
la cabeza hacia la izquierda y volver a dejarla en su sitio significa Alguien se acerca. Por lo general, alguien a quien preferirías no ver.
Lo importante es la combinación de estos elementos.
Brío se pasa el día sorbiéndose la nariz. Eso no significa que esté diciendo «¡Ten cuidado!» a todas horas. Simplemente se está sorbiendo la nariz. Pero si menea primero los dedos, sabremos que se trata de un mensaje.
Cualquier gesto puede formar parte del lenguaje dactilar. Puedes estornudar o toser o brincar sobre una pierna. Puedes limpiarte una mota de polvo de la manga o toquetearte el pelo. Lo importante es que el gesto parezca natural.
También puedes deletrear cosas. «G» es un puño cerrado.
«R» es el dedo índice doblado.
Hay una seña para cada letra del alfabeto. Deberás practicar y practicar para poder hacerlo sin que los tutores se den cuenta.
¿Quieres hacer otra prueba? Imaginemos que estás en mitad de una conversación, por lo que no hace falta que menees los dedos. Primero, ráscate la oreja derecha —¿recuerdas lo que significa eso?— y, después, frótate el reverso de la mano derecha por la barbilla.
¿Quieres saber lo que has dicho?
¡La tutora Ilusa es una rata de la peste!