17 de julio del 2o21.
Cuando nos referimos a la evolución del Ser, nos estamos refiriendo a la evolución de la Fuente Creadora, experimentando la manifestación a través de todas las experiencias que está creó.
Por lo tanto si la evolución de la Fuente Creadora, lo es a través de manifestar a través de la experiencia, para nosotros lo es de la misma forma.
Debemos recordar que somos fractales de la Fuente Creadora, somos parte de la misma.
La Fuente Creadora, es decir el Ser, evoluciona a partir de nuestras experiencias y nosotros evolucionamos también con la Fuente Creadora.
Cuando esta evoluciona, al ser nosotros parte de la misma, también evolucionamos, por lo que las experiencias a vivenciar serán de mayor importancia, tanto las positivas como las negativas.
Evolucionamos a través de la frecuencia, es decir vibración.
A medida que nuestra frecuencia asciende, estamos más cerca de la vibración original, por lo que nuestras experiencias también deben de cambiar.
Quiere decir que las experiencias de índole material disminuyen, pero aparecen más de índole espiritual, es decir de vibración.
Hay que recordar que la Creación experimenta en múltiples realidades de forma simultánea, por lo que desde nuestra consciencia la evolución es individual, pero en sí lo es colectiva.
Evolucionamos a través de las experiencias de todas las manifestaciones, tanto relacionadas a un alma individual, como al conjunto de almas pertenecientes a la Creación
En el momento que todas las manifestaciones lleguen a vibrar nuevamente al igual que al Ser Creador, volveremos a ser uno con el Ser, como al principio.
Resumiendo; en esta realidad de manifestación en la materia, dualidad; debemos procurar evolucionar individualmente, pero sin olvidar que el resto de la humanidad también siga el mismo camino de la evolución, porque al final es un logro colectivo, no lo es individual.
Esto es lo que podríamos entender como AMOR.
Edgar A. Wilson.