17 de octubre del 2021.
Desde que somos concebidos venimos con un camino marcado a recorrer.
A este camino nosotros lo aprobamos antes de la encarnación, de acuerdo a las experiencias que queremos experimentar.
Este camino, está compuesto de metas a lograr, a través de experimentar determinadas experiencias, pero el cómo realizamos el recorrido entre experiencias, será condicionado por las decisiones que tomemos en cada momento presente.
Tenemos un libre albedrío el cual es parte de una ley universal y se debe respetar.
Por lo tanto, el cómo llegamos a cada experiencia, el cómo la encaremos, el si aceptamos afrontarla totalmente, parcialmente o escapamos de la experiencia, nos llevará a que en otro momento debamos nuevamente volver a ese punto.
Las decisiones que tomemos en cada experiencia programada, nos condiciona a cómo llegamos a la próxima y nos condiciona la capacidad de resolución de la misma.
Se puede dar que si al final de nuestra encarnación, siempre hemos eludido una de las experiencias o no la hemos completado, queda para la próxima encarnación.
Se puede dar el caso, que alguna persona luego de estar en el proceso de encarnación, decide no cumplir con la mayoría de las experiencias que acordó, en ese caso el alma puede tomar la decisión de retirarte antes de tiempo del plano terrenal.
Se puede dar el caso contrario de que una persona cumple completo su plan e incluso antes de tiempo, en este caso se pueden dar dos posibilidades, la primera que el alma al haber cumplido su propósito decida retirarse, la segunda, el alma decide quedarse a cumplir el tiempo acordado, pero ya en una experiencia de brindar servicio a sus semejantes.
Sin importar cual termina siendo el desarrollo el plan de vida de una persona, nunca se va a dar la situación de que la misma no evolucione, lo más que puede pasar es que se retire con el mismo proceso evolutivo que poseía al momento de la encarnación, no existe un sistema de castigo por haber cumplido su propósito.
Canalizado por: Edgar A. Wilson.