22 de agosto del 2021.
Hoy día mucho se habla de la conexión cuántica del Yo Superior, del doble cuántico, de los registros akáshicos, del Ser Crístico, etc..
Al igual que en su momento de la conexión New Age, hoy lo es el término Cuántico.
El término cuántico es utilizado para etiquetar casi todo.
Pero muy pocos de los que utilizan este término, tienen conocimiento de a lo que hace referencia el término “Cuántico”, y menos conectar con él.
Todo lo que entendemos como nuestra realidad, y muchas cosas que ni imaginamos que existen, son parte de lo que llamamos “Cuántica”.
Esta energía en su principio, es una energía neutra, que le da forma a la existencia de la Creación.
Todo lo que existe en los multi universos, está formado de esta energía neutra.
Esta energía se manifiesta a través de la Creación, tomando distintas formas de manifestación y polaridades de esta energía.
La manifestación se realiza a través de la división en fractales de la energía Esencia Creadora.
Cada fractal toma parte de la energía original, llamada Cuántica, pero también recibe energía cuántica con información específica, relacionada a la manifestación, que dicho fractal debe de realizar de acuerdo a lo requerido por la Esencia Creadora, para ella poder tener una experiencia externa a ella.
Así, sucesivamente la energía se va dividiendo en fractales, los cuales todos cumplen el mismo patrón de existencia.
Cuando nos referimos a que queremos lograr la conexión con nuestro Yo Cuántico o Ser Superior, en realidad ya estamos conectados, porque nosotros somos un fractal de él, por lo que somos parte del Yo Cuántico.
Lo que sí tenemos cortado, es la transferencia de la energía de comunicación entre un fractal y otro.
Es como si estamos de pie, y sin flexionar las rodillas pretendemos tocar las puntas de nuestros pies, por lo general la mayoría de nosotros no podemos llegar a los mismos, pero no quiere decir que los pies al igual que las manos , no sean parte de nuestro cuerpo.
En estos tiempos debemos tomar consciencia, que tenemos que comenzar a realizar ejercicios, para que nos permitan lograr llegar a nuestros pies, para atarnos los cordones de los zapatos, cuando las circunstancias así lo requieran.
Edgar A. Wilson.