09 de mayo de 2021
El espíritu de una persona está asociada al alma.
Tanto el Espíritu y Alma están asociadas de tal forma que pueden parecer una, pero en esencia están separadas.
El Alma es la energía del Ser Superior o Creador, que nunca se destruye o transforma.
El Alma del Ser, por más que puede estar dividida en infinitas partes o fractales siempre es una, y por siempre se mantiene intacta.
El Alma, cuando el envase de carbono de la persona deja de existir; se desprende del mismo, pero ella se mantiene con toda la información de las experiencias vividas durante esa encarnación, y todas las anteriores.
Cuando vuelve a encarnar nuevamente en otro envase de carbono, viene con toda la información de las encarnaciones anteriores, por más que no se tenga acceso a los misma.
El Espíritu, es el combustible que viene asociado al Alma, para hacer funcionar o todos los cuerpos inferiores del Ser.
El Espíritu, le da energía a los cuerpos inferiores para que funcionen, pero también recibe toda la información de lo que estos procesan.
El Espíritu, por consiguiente es el que posee toda la información de lo que experimente la persona durante la encarnación.
Pero al momento de la muerte, podemos decir que el Espíritu se destruye , pero lo que realmente ocurre es que se transforma en otra energía.
Al momento de ocurrir esta transformación, la información del mismo se destruye.
Esta información se destruye a nivel del Espíritu, pero durante toda la encarnación, fue respaldando la información en el Alma, la cual no se destruye ni se transforma.
Esto es lo que lleva a confundir de que ambas son lo mismo.
El Alma es la Chispa Divina, la Esencia del Ser, es decir la información; mientras que el Espíritu, es el programa de la Esencia, para ejecutar la información.
Canalizado por: Edgar A. Wilson.