Hipatia de Alejandría (355-415)
"Hubo en Alejandría una mujer de nombre Hipatia, hija del filósofo Teón. Ésta alcanzó tanto saber que superó en mucho a todos los filósofos de su tiempo, sucedió a Plotino en la escuela platónica por él fundada y expuso a sus oyentes todas las ramas de la filosofía. Por eso, a ella acudían de todas partes estudiosos de la filosofía. Además, a pesar de la confianza en sí misma y de la autoridad que le confería el saber, también con singular modestia aceptaba a veces las críticas. Y no tenía pudor en presentarse a menudo entre los hombres.” Sócrates escolástico, Historia, libro VII, cap. XV.
Nació en Alejandría en torno al 355 y murió en esa misma ciudad, a manos de un grupo de cristianos, en marzo del 415. Hija del filósofo Teón y una vez más, de madre Anónima.
Si nos situamos en el siglo IV y el siglo V, encontramos a cuatro mujeres que destacaron en distinta medida, como filósofas. Cada una de ellas en una de las principales ciudades del Imperio Romano. Sosipatra en Pérgamo, Hipatia en Alejandría, Atenais en Constantinopla y Asclepigenia en Atenas. El caso de Atenais es muy parecido al de Julia Domna, tanto por lo sorprendente de su destino para ser emperatriz, como por el hecho de haber sido una mecenas de la filosofía. De las tres restantes, Hipatia y Asclepigenia llegaron a dirigir una escuela filosófica, Hipatia una en su ciudad natal y Asclepigenia la escuela de Atenas a la muerte de su padre Plutarco de Atenas, habiendo llegado a ser maestra de un importante filósofo neoplatónico, Proclo. Sosipatra también tuvo su propia escuela privada, actividad que comparte con Hipatia quien también enseñaba en su casa. Sin embargo, ha sido de Hipatia de quien más información nos ha quedado, por ello podemos valorarla como la más importante.
FUENTES:
De ella sabemos por varios autores. Algunos contemporáneos suyos como el caso de Sinesio de Cirene, que fue alumno suyo y quien le dirige 7 cartas y la menciona en al menos otras cuatro o cinco. De ella, en cambio, hacia él o hacia otro alumno, no nos ha quedado tampoco nada.
La fuente más importante es la de Sócrates Escolástico, quien escribió una historia de la iglesia y donde la menciona tan sólo 20 años después de su muerte. Éste fue contemporáneo suyo pero no llegó a conocerla, como Sinesio, quien sí la conoció. Otros autores fueron Damascio, cincuenta años después, y que será el último director de la Academia alejandrina, antes de que Justiniano cerrase la Academia Platónica en 529 y expulsase a los filósofos. Suidas también la menciona. Otro autor fue el obispo cristiano Juan de Nikiu. Juan Malalas, Hesiquio y Niceforo.
Hesiquio nos ha dicho que son obras suyas una serie de comentarios: sobre Apolonio de Pérgamo y sus secciones cónicas, geometría, sobre Diofante y sobre El canon astronómico. Esta información ha servido, junto a algunas cartas de Sinesio para recomponer en parte lo que se estudiaba en su escuela: matemáticas y astronomía.
Malalas nos dice que al morir era una persona mayor.
Juan de Nikiu la relaciona con prácticas mágicas malvadas, posiblemente para justificar si cabe, su asesinato, el cual consideramos prácticamente terrorismo de Estado, en concreto, del poder religioso cristiano de Cirilo, que se vale del asesinato para la consecución de sus metas religiosas; pero también del poder político y civil, pues nadie fue castigado por este hecho, quedando impune para la memoria histórica. Se aprecia en Juan de Nikiu cierta animadversión hacia Hipatia y mucha ignorancia, pues la acusa de prácticas satánicas, engañadora de hombres, y honrada en exceso por Orestes, discípulo de Hipatia y preceptor de Alejandría. ¡Bastante mezquino el obispo!
Damascio nos la sitúa sociopolíticamente al decir de ella que era un personaje importante social y políticamente al que los políticos alejandrinos estimaban y tenían en cuenta para tomar decisiones. También alaba su prestigio espiritual y su popularidad filosófica. Incluso se atreve a compararla con la situación vivida en Atenas en el s. V a. C. entre el poder político y los círculos filosóficos. Enseñaba a Platón y Aristóteles. Enseñaba públicamente con el tribón.
Sócrates Escolástico comenta sus buenas relaciones con Orestes y cómo éste la consultaba y visitaba. Y halaga a Hipatia al hablar de su franqueza. Dice de ella que enseñaba a Plotino.
FORMACIÓN:
En cuanto a su formación matemática la recibe de su padre, con quien trabaja como discípula y asociada (si tenemos en cuenta que “asociada” es un eufemismo para designar a lo largo de la historia a autenticas talentos, no dejándolas pasar de meras ayudantes), y de quien está muy orgulloso.
En cambio su formación filosófica deja dudas acerca de si se formó sólo en Alejandría o también visitó Atenas. Para Dzielska[1] no hay pruebas o testimonios que la hagan en Atenas, así tampoco para Gregorovius[2], quien mantiene que no hay pruebas de ello, mientras que para Margaret Alic[3] y para Gibbon[4] no hay dudas de que enseñó tanto en Alejandría como en Atenas. Así, aunque no conozcamos su formación, sí nos ha quedado por Sócrates Escolástico que superó a todos los filósofos de la época y que continuó la filosofía de Plotino. Según Damascio, echándose el tribón salía a la calle a explicar filosofía a quien la quisiera escuchar, Platón y Aristóteles principalmente, y otros filósofos, que no nos dejó dicho.
Situamos a Hipatia dentro del grupo de las filósofas neoplatónicas por haber tenido una escuela filosófico-científica en Alejandría, pero no sabemos casi nada de las enseñanzas que realizaba, pues no nos han llegado documentos filosóficos suyos, ni tan siquiera, como en el caso de otras filósofas, se nos han transmitido citadas sus obras. Sí en cambio tenemos los títulos de algunos de sus trabajos científicos, principalmente matemáticos y astronómicos, aunque estas obras tampoco las tenemos hoy. Así pues, las obras matemáticas y astronómicas no nos han llegado y sí sus títulos (escribió un comentario a la Aritmética de Diofanto, un Canon astronómico y un Comentario a las cónicas de Apolonio, según Suidas); de las obras filosóficas ni las obras ni los títulos.
Desde Aspasia, y con las reticencias oportunas a aceptar los discursos fúnebres como suyos, de ninguna otra filósofa sabíamos con anterioridad a Hipatia que hubiese escrito obras filosóficas. La historia no nos ha legado ningún comentario de ellas. Posiblemente haya que remontarse a las pitagóricas para encontrar textos de mujeres filósofas. En cualquier caso, de Hipatia sólo sabemos que escribió, pero no hemos conservado nada.
Impartía clases de matemáticas y astronomía en su casa a un grupo de varones bien situados socialmente que ocuparon cargos políticos y eclesiásticos importantes. Sinesio será obispo de Cirene y Orestes preceptor de Alejandría, entre otros funcionarios que asistían a sus clases o a sus conferencias. Además, Hipatia enseña libremente por la ciudad vistiendo el manto de filósofa y explicando filosofía, principalmente Platón, Aristóteles. Esto ya la convierte en una mujer extraordinaria y excepcional. Se ha rodeado de varones influyentes que sienten por ella un gran respeto y a la que conceden gran autoridad moral.
Sabemos por la epístola 93 de Sinesio, que la asignatura que enseñaba privadamente se llamaba “geometría divina”. Así, matemáticas y astronomía serían ciencias propedéuticas de una ontoteología. Filosofía y matemáticas se encuentran en el platonismo desde sus inicios, como suelo epistemológico para alcanzar la Dialéctica. La astronomía además nos permite estudiar analógicamente el orden y la armonía del universo, que son pruebas evidentes de la existencia de una inteligencia (diseño inteligente) y representarían un camino de aproximación a esa inteligencia o Dios.
Hipatia vista por Rafael Sanzio. Es curioso que en el cuadro La escuela de Atenas, la única filósofa representada sea Hipatia. Hoy se hacen más visibles sus ausencias.
RECAPITULANDO:
Así pues: sabemos que fue filósofa y matemática, que vistió el tribón de filósofo y que enseñaba privada y públicamente en la calle. También que tenía una escuela de filosofía a la que acudían jóvenes varones de familias acomodadas y que allí se estudiaba filosofía, matemáticas y astronomía. Que tuvo un papel relevante en la vida cultural y política de Alejandría, siendo admirada tanto por sus conocimientos como por su integridad ética.
Enseñaba a Platón y Aristóteles, así como a Plotino y otros autores. En cualquier caso, una síntesis de Platón y Aristóteles con el neoplatonismo del momento, lo cual la convierte en una filósofa de su tiempo.
EL FEMINISMO DE HIPATIA?
Así pues, Hipatia vence el espacio privado e invade el público, tanto en la calle como en lo político. Está a la altura de filósofas como Aspasia o Hiparquía en cuanto a la inversión de los roles culturales y profesionales que socialmente tenían determinados las mujeres, pero no es cierto que, como dice Dzielska[5], por medio de su actividad filosófica y ética “transforme el concepto de feminidad”, ya que no tiene público femenino a quien dirigirse y transformar.
Es Damascio quien la compara con la Atenas del siglo V a. C. en sus relaciones entre poder y política. Tal vez Damascio esté pensanado en Aspasia. Pero no es el caso ya que Aspasia enseñó e influyó, a través de su docencia, que otro modelo de mujer era posible. Tuvo a grandes hombres y a mujeres libres escuchándola. Pero Hipatia sólo tiene a hombres y alguno que otro, bastante misógino. de las epístolas 146 y 132.
Para Dzielska las mujeres estarían excluidas de su círculo. Es cierto, no tiene Hipatia alumnas, pero este parece que es un hecho que habla más de la sociedad machista que recluye a la mujer, que de la propia Hipatia. Y en cuanto a su mensaje no parece que fuese liberador de opresión alguna, sino más bien una posible mística o ascética neoplatónica o platónica, y que encontramos desde Platón hasta Porfirio, donde el conocimiento es el auténtico guía en la contemplación del Bien, de Lo Uno, o de los dioses.
De esta manera, como señala Amalia González Suárez[6], “Así, las enseñanzas de Hipatia son problemáticas en sus detalles, aunque indiscutibles en su importancia.”
TAMPOCO ES ATEA
Será Juan de Nikiu quien nos diga que era una filósofa pagana. Por lo tanto, no era ni judía ni cristiana. Corrían malos tiempos desde que en 391 Teodosio I prohibió los cultos paganos y Teófilo, patriarca cristiano de Alejandría, familia de Cirilo y quien ocupaba el cargo antes que él, los destruyera. Se dieron cruentas guerras entre cristianos y judíos y entre cristianos y paganos, y viceversa. Escaramuzas, emboscadas, asesinatos, desplazados. En todo esto Hipatia no participó ni a favor ni en defensa de ningún grupo, ni siquiera contra la destrucción del Serapeo, lugar de culto de los dioses paganos.
No parece Hipatia una persona muy comprometida con los sucesos religiosos que están ocurriendo en su ciudad y que serán los que determinen el calamitoso final, no merecido para nadie, y menos para una persona que, habiendo perseguido durante toda su vida el orden y la racionalidad, a través de su filosofía, sus matemáticas y su astronomía, encontró la muerte topándose con lo irracional absoluto del obispo sin escrúpulos.
Si fue pagana, no fue devota. No sabemos que participara en las prácticas paganas de culto ni que venerase el politeísmo, por lo tanto, ni politeísta ni monoteísta. Lo cual no la convierte en atea, ya que es difícil ver en Hipatia a una atea, ya que entre sus alumnos hubo cristianos.
Por lo tanto, podemos verla como agnóstica o escéptica respecto de los dioses de la religión, posiciones éstas no conflictivas ni con el cristianismo ni con las leyes, pues recordemos que el ateísmo ha sido públicamente perseguido por el Estado y la religión: decreto de Diopites: asebeia.
Incluso podríamos aceptar que hubiese en su filosofía algo de mística o de asceta respecto del dios de la filosofía, todo excepto atea.
A modo de conclusión:
Fue Hipatia probablemente la filósofa más importante de la antigüedad, junto a Aspasia y a Hiparquía.
Fue una mujer filósofa que invadió el espacio público y se mezcló con los hombres. Que se midió con ellos y cuya reputación, lejos de estar en duda, como en el caso de Aspasia y tantas otras, fue un modelo de reputación y virtud. Cumple con todos las cualidades que una sociedad patriarcal exigía a una mujer: decoro, pudor, modestia al aceptar las críticas, honestidad en el decir, castidad y prudencia…(texto infra, Niceforo, Historia eclesiástica). ¿Qué más se le podía pedir?
No comprendió a la mujer como concepto. No la pensó ni la categorizó. No entendió necesaria una inversión en los valores sociales y se adaptó a la ideología no criticándola.
Su interés no fue la filosofía social o política. Su interés se encontraba en la metafísica y la epistemología. Hipatia fue una filósofa, científica y profesora, que vivió en y para su investigación y su docencia.
TEXTOS:
“… Sucedió a Plotino en la escuela platónica que él había fundado y estaba dispuesta a ofrecer el conocimiento de los saberes a todos los estudiosos. Por consiguiente, todos los que tenían interés por la filosofía acudían a ella no sólo por lo honesta y digna libertad en el decir que le era intínseca, sino también porque se dirigía a los hombres principales casta y prudentemente. No parecía un acto indecoroso el hecho de que se presentara entre los varones. Todos la reverenciaban y la respetaban por su excelente pudor. Era la admiración de todos, hasta que contra ella se desató la envidia. Pues platicaba a menudo con Orestes, prefecto de Alejandría, y este hecho provoco la calumnia en su contra dentro del clero de Cirilo, arzobispo de Alejandría. Además ella misma fue también un impedimento para que hubiera un entendimiento entre el arzobispo y el prefecto…” Niceforo, Historia eclesiástica, libro XIV, cap. XVI.
[1] María Dzielska, Hipatia de Alejandría, Edt: Siruela,
[2] Ferdinand Gregorovius, Atenais, Edt: Herder
[3] Margaret Alic, El legado de Hipatia… Edt: siglo XXI, pág, 59
[4] Edward Gibbon, Historia de la decadencia y caida del Imperio romano.
[5] María Dzielska, Hipatia de Alejandría, pg. 73
[6] Amalia González Suárez, Hipatia (¿?-415 d. C.) Ediciones del Orto, pg. 56