No son pocos los jugadores que se ven tentados a realizar argucias para llevarse a su terreno la victoria. Esta conducta es sin duda alguna deplorable pues quién gana con trampas no es un ganador, sino un estafador. El dominó tiene un componente muy grande de deducción, donde el jugador debe descartar y adivinar fichas a su pareja y rivales, en función de los pases a determinados palos, de la forma de jugar las fichas con pensada o sin ella, y de las fichas que jugó esperando fuesen otras las jugadas. Por el contrario algunos estafadores pretenden, faltos de inteligencia para razonar, ir por el camino rápido y realizar trampas para conocer las fichas de su compañero de forma ilegal.
El jugador honrado, mayoritario en este juego, creo a mi juicio que debe saber cuales son las malas artes del dominó, porque es posible que se encuentre con las mismas y debe saber detectarlas, a la vez que debe también el principiante saber que se puede hacer y que no.
Ante todo lo primero es acordarnos del maestro Tigre de Carayaca quien sabiamente dijo: “La única seña válida en el dominó es la pensada”. O lo que es lo mismo el tiempo de inactividad que el jugador pasa entre el inicio de su turno, por la puesta de la ficha precedente, y la colocación de la ficha propia. Podemos, y deberíamos, utilizar este tiempo para informar al compañero de la conveniencia o tenencia del palo que se tapa, se abre o se deja, mediante un convenio previo y secreto con el compañero que normalmente suele ser estándar aunque no necesariamente.
A parte de esta inactividad, no pueden existir ningún otro tipo de señas que vayan encaminadas a dar información al compañero sobre la posesión de fichas o la conveniencia o no de la jugada. Por tanto claramente serán trampas los convenios entre jugadores para realizar gestos, ademanes, frases, o cualquier otro tipo de seña con tales fines. Incluso quedan en el terreno de la ilegalidad poner gestos de aprobación o desaprobación ante la jugada del compañero y la vulgarmente extendida colocación golpeando la mesa de la ficha (que suele reflejar fuerza en el palo que se inicia o regañina al compañero por no tapar el palo que se está ahora castigando). Por tanto todas las fichas se jugarán de igual forma, evitando el golpeo en la mesa, y manteniendo un gesto normal para evitar que nuestro rostro muestre aprobación o desaprobación de la jugada.
Tampoco se permite la llamada jugada en dos tiempos, donde el jugador acuerda con el compañero un tipo de pensada válida, como por ejemplo: “pienso si tengo más del palo que tapo, y no pienso y juego firme si no tengo más”; y otro claramente inválido sobre la rapidez o no en el propio movimiento de colocación de la ficha. Por ejemplo jugar la ficha sin pensada previa, o lo que es lo mismo jugar en firme, y al proceder a su colocación se juega con un movimiento lento para indicar otras preferencias convenidas. Es decir el jugador juega la ficha rápido (sin pensada) pero la coloca lenta en el movimiento de colocación, o la juega lenta (con pensada) pero la coloca rápido. Como hemos dicho antes las fichas han de jugarse de igual manera no estando permitido este tipo de hechos.
Tampoco está permitido cualquier tipo de convenio en la forma de colocar las fichas. Algunas de estas trampas más comunes en este sentido son: si salgo de mixta coloco el palo con mayor acompañamiento hacía mi persona, si la mesa está cuadrada a un palo o en la salida por doble coloco a izquierda o derecha según la conveniencia del palo en cuestión, aprovechar los giros en la mesa de las fichas para demostrar preferencia o no por palos o jugadas, etc… En este sentido hay que recordar que los reglamentos nacionales o internacionales establecen como se deben jugar las fichas, y su exacta colocación en la mesa, si bien en el dominó no competitivo es común hacerlo arbitrariamente. Nota: En la sección de principiante, en las reglas del dominó, está el Reglamento de la Federación Española donde claramente se establecen las posiciones y giros a izquierda o derecha que debe hacer el carro.
En el juego On-line tenemos la ventaja de que todas las fichas son jugadas de igual forma, a la vez que no se pueden realizar señas entre compañeros, lo que parecía una forma de acabar con las trampas en el juego de dominó. No obstante no hay que fiarse. En juegos competitivos, tipo campeonatos o donde se apuestan fichas, es posible que dos jugadores estén en la misma sala viéndose las fichas y preparando la trampa para dos incautos, o bien conectados en un chat aparte del juego, o incluso por teléfono dándose instrucciones.
Mi consejo para detectar trampas es centrarse en el propio juego, sus principios y sus excepciones. No obsesionarse con el tema, ni pensar continuamente que te están haciendo trampas, pero evitar jugar con personas que inexplicablemente, y fuera de la lógica normal del dominó, abren siempre el palo del compañero sin tener posibles pistas de su tenencia.