Con este artículo empezamos una serie de excepciones a principios de primer nivel de dominó, de forma que teniendo como base estas reglas o tácticas, sepamos cuando y porqué debemos salirnos de la misma.
Suele ser una buena opción colocar el doble en la primera oportunidad, dado que es una ficha de difícil colocación (tiene la mitad de posibilidades que una ficha mixta) y que puede ser ahorcada si se colocan las otras seis fichas del palo, especialmente si es un doble de palo alto (cuatro, cinco o seis). Existen en la mesa tres oportunidades de encajar el doble (aparte de la salida), entre la primera ficha jugada y la segunda de un palo, entre la tercera y la cuarta, y la última oportunidad, entre la quinta y la sexta última ficha. Es muy común que estas fichas se jueguen en la mesa sin pasar por nuestra puesta, por ejemplo si somos el cuarto jugador: el jugador 1 abre un palo y el jugador 2 o 3 lo cierra; o bien el jugador 2 abre y el jugador 3 cierra, o bien nosotros mismos abrimos el palo y cierra cualquiera de los tres jugadores. A todo esto se une que si no jugamos el doble en la primera oportunidad que tengamos, el compañero puede pensar que no tenemos el mismo al haber tenido oportunidad y no colocarlo, especialmente si es alto, haciéndolo en manos de los rivales e incluso intentando ahorcar el mismo.
Por tanto, teniendo en cuenta todas estas cuestiones, es buena opción su colocación rápida. No obstante, por supuesto, hay excepciones a esta regla que el jugador debe conocer:
1) En los casos de fuerza mayor, entiéndase: cuando la colocación del doble suponga o facilite el cierre ventajoso para el contrario o su dominada, o bien por el contrario su no colocación permita el cierre a favor con ventaja o dominó del compañero. Estos casos, aunque evidentes, deben ser expuestos.
2) Cuando esté garantizada su colocación. Se produce cuando tenemos la última o últimas fichas de un palo sin jugar y el doble del mismo palo, o bien aún no estando todas las fichas del palo jugadas en la mesa superemos entre nuestras fichas en al menos una unidad las fichas pendientes de jugar del palo más el doble. Por ejemplo, si colocadas las cinco fichas de un palo, tenemos el doble y la séptima (sexta ficha mixta), su colocación está garantizada. También, a modo de ejemplo del segundo caso, si están colocadas tres fichas de un palo, y mantenemos dos fichas y el doble en nuestro poder, estando una última en poder del resto de jugadores, ya sean los contrarios o el compañero, sin jugar.
3) Cuando debamos proteger al compañero de un pase o evitar la entrada de palos desfavorables, y siempre que no sea la última oportunidad de colocarlo (estén jugadas en la mesa cinco fichas del palo y la otra en manos del resto).
A diferencia de los dos primeros casos evidentes, por fuerza mayor o por no entrañar peligro su posesión, en el último caso se prefiere la defensa de la pareja (compañero y jugador) a la colocación del doble (salvando el caso de ser la última oportunidad).