El cerrojo es una operación que consiste en no dar entrada a los palos desfavorables, no iniciando las pintas de acompañamiento de las fichas que queden por jugar del palo contrario.
Por ejemplo, imaginemos que los contrarios tiene su palo fuerte en el cinco, mi compañero ya ha pasado a cincos y yo no tengo ninguno. Claramente debo evitar la entrada del cinco y lo haré jugando los palos de las fichas ya jugadas en la mesa de los cincos. Si por ejemplo, se han jugado el 5/5, 5/4, 5/3, 5/2, y 5/0; tengo que dar de cara los palos 4, 3, 2, y 0, evitando abrir el 6 o 1, siendo estos últimos los únicos palos por donde puede entrar el cinco.
Por tanto cerramos el juego de un palo siempre que demos de cara las pintas ya jugadas de ese palo.