EL TEATRO EN LA ANTIGÜEDAD
EL TEATRO EN LA ANTIGÜEDAD
EL TEATRO GRIEGO
Los griegos de la ciudad de Atenas celebraban rituales en honor a Dionisio (el dios que simbolizaba la fecundidad y la vida). A esta deidad se le atribuía la introducción de la vid (uva) y por eso se le consideraba también dios del vino. Sus fiestas eran excesivas y apasionadas. En ellas, unos 50 hombres dirigidos por un jefe constituían un coro que, mediante cantos y danzas, alababan a este dios y, a menudo,
contaban una historia antigua o un mito. A esta celebración se le nombró ditirambo.
Tiempo después, el coro se dividió en semicoros, cada uno de los cuales respondía al otro y era guiado por un líder llamado corifeo o jefe, de modo que estos corifeos comenzaron a dialogar entre sí. Un día a tales cantos alguien respondió con palabras de Dionisio y fue entonces cuando se introdujo la representación del “propio dios”. Más adelante, se invocó a otros dioses o héroes griegos, surgiendo de esta
manera los personajes. Habiendo historia, diálogos y personajes estamos muy cerca de lo que es el teatro que conocemos actualmente.
Posteriormente, aparecieron distintas formas teatrales, tres de las cuales marcaron las pautas de lo que sería el teatro: la tragedia, la comedia y el drama.
TRAGEDIA
En la tragedia se mantuvo el coro, integrado por 12 a 15 hombres. El relato que se representaba estaba escrito en verso y se estructuraba en escenas o episodios. Los cantos del coro eran seguidos por momentos de diálogo entre los personajes importantes (nunca más de tres personajes en una escena) y así sucesivamente. Después del último episodio el coro cerraba la historia con un canto final.
Como las historias que se representaban estaban basadas en mitos y relatos griegos, los ciudadanos se sentían muy identifi cados con ellas. El objetivo no era solamente contarlas, sino refl exionar sobre el carácter de los personajes y las consecuencias de las acciones individuales.
Durante el siglo V a.C. la tragedia es en Atenas el arte literario por excelencia. La tragedia nos ofrece conflictos que arrancan de pasiones humanas y, por tanto, son constantes a través de los tiempos. Son destacables las numerosas adaptaciones de Electra, Antígonas o Edipo que se han realizado.
La tragedia griega sigue dos ciclos temáticos: el ciclo de Argos, que tiene como figura capital al rey Agamenón, y el ciclo de Tebas, que tiene su centro en la trágica historia de Edipo. Tres son los autores más destacados:
Esquilo (525-455 a.C.) contribuyó a dar a la tragedia griega su forma definitiva: aumentando el número de actores, redujo el coro y haciendo del elemento hablado algo más importante que la parte cantada. De este autor se conderva su trilogía: la Orestíada formada por Agamenón, Las coéforas y Las Euménides.
Sófocles (496-406 a.C.) fue un trágico de constantes éxitos. Solo se conservan siete de sus tragedias con una trama más variada y densa que la de Esquilo. De sus obras destacaremos Antígona, Electra, Ayax y Edipo, rey, su obra maestra.
Eurípides (480-406 a.C.) Se han conservado dieciocho de sus obras dramáticas. Sigue a la materia troyana y tebana, pero las trata de un modo más personal. Sus personajes pierden grandeza épica pero ganan en humanidad. De sus obras destacan: Medea, Hécuba, Alcestes y Las troyanas.
En cuanto a su influencia en Occidente, el descubrimiento de los trágicos griegos por los bizantinos en el siglo XVI y su vulgarización permitieron un descubrimiento del teatro trágico, cuyo primer florecimiento literario lo constituye la “tragedia isabelina” de la que es máximo exponente William Shakespeare. Además, Eurípides influye en el teatro clásico francés, particularmente en Racine y en el teatro alemán del siglo XVIII con Goethe. En el siglo XX se produce una vuelta a las fuentes antiguas con autores como Sartre, Unamuno y Buero Vallejo.
COMEDIA
Contemporáneamente a las tragedias de Sófocles y Eurípides, se dan a conocer las comedias de Aristófanes (445-386 a.C.), del que se conservan once obras. Del mundo de dioses y héroes, Aristófanes desciende a las calles de Atenas, pobladas de personajillos ambiciosos y ridículos. Los personajes y los problemas son realistas, pero la solución qe se les da va inserta en una trama inverosímil que lo acerca al teatro del absurdo. Algunos títulos son: Los caballeros, Las nubes, Las avispas o Las ranas.
La comedia de Aristófanes tiene una carga política, pero poco a poco dará paso a otra de costumbres: la comedia nueva, cuyo principal representante es Menandro (342-293 a.C.).
Esta comedia no tolera la presencia de divinidades en escena, ni siquiera caricaturizadas. La trama ocurre en un lugar concreto y se mueve en asuntos limitados: el joven que quiere casarse con su amante en contra de su padre, el reconocimiento como hijos de muchachas abandonadas, las calaveradas de un viejo, etc. De Menandro solo se conocen varios fragmentos y una obra casi completa: El misántropo.
DRAMA
En la antigua Grecia se convocaban concursos para que los escritores o poetas representaran sus obras. Aparte de tres obras trágicas (una trilogía), cada poeta tenía que presentar una sátira. El drama satírico se parecía a la tragedia tanto en su estructura formal como en su temática de carácter mitológico, sin embargo, se atrevía a burlarse de los dioses y sus mitos. Podría decirse que era una tragedia divertida.