En Génesis 49, encontramos a Jacob en su lecho de muerte y sus hijos alrededor de él: “Juntaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a vuestro padre Israel”. Uno tras otro, los llama por su nombre y les da una bendición apropiada. Las doce tribus de Israel aparecen por primera vez en el libro del Génesis, pero seguirán apareciendo a lo largo de la Biblia -en Éxodo, Josué, Jueces, Crónicas y Ezequiel, Mateo, Lucas, Hechos, Santiago y, finalmente, en el libro de Apocalipsis. Con todos sus defectos y fracasos, el pueblo de Israel nunca dejó de ser un pueblo elegido por Dios. Desde el primer libro de las Escrituras hasta el último, Él nunca los perdió de vista.
En Apocalipsis 7 un ángel poderoso ordena a los otros 4 ángeles que detengan los vientos hasta que 144,000 servidores de Dios de todas las tribus de Israel fuesen sellados con un sello especial en sus frentes. Como veremos más adelante, al leer los capítulos 8 y 9 del libro de Apocalipsis, este sello los protegerá de la ira de Dios que caerá sobre los habitantes de la tierra. Sigámosles la pista a estos siervos en el Apocalipsis; a ellos se les confiará una misión especial en el tiempo final. También serán los que pasen por la tribulación, junto con una gran multitud de toda nación, tribu, pueblo y lengua.
En el capítulo de hoy, esta multitud está de pie ante el trono y ante el Cordero proclamando su salvación. Estaban vestidos de ropas blancas, pero el precio que pagaron fue muy alto —Aquellos, son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero (Apocalipsis 7: 14). Porque “el Cordero será su pastor, Él los guiará a fuentes de agua viva, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos. (Apocalipsis 7: 17).
Padre, hoy me presento delante de ti. Espíritu Santo, límpiame y lléname. Guíame mientras leo la Palabra. Jesús, háblame, toca mi corazón, abre mis ojos, revélate a mi vida, renueva mi mente y fortalece mi fe. Amén.
Los 144.000 sellados
1 Después de esto vi a cuatro ángeles en los cuatro ángulos de la tierra. Estaban allí de pie, deteniendo los cuatro vientos para que éstos no se desataran sobre la tierra, el mar y los árboles.
2 Vi también a otro ángel que venía del oriente con el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles a quienes se les había permitido hacer daño a la tierra y al mar:
3 «¡No hagan daño ni a la tierra, ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente de los siervos de nuestro Dios!»
4 Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil de todas las tribus de Israel.
5 De la tribu de Judá fueron sellados doce mil; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil;
6 de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil;
7 de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil;
8 de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benjamín, doce mil.
La gran multitud con túnicas blancas
9 Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano.
10 Gritaban a gran voz: «¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!»
11 Todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes. Se postraron rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios
12 diciendo: «¡Amén! La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza son de nuestro Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén!»
13 Entonces uno de los ancianos me preguntó: —Esos que están vestidos de blanco, ¿quiénes son, y de dónde vienen?
14 —Eso usted lo sabe, mi señor —respondí. Él me dijo: —Aquéllos son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.
15 Por eso, están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo; y el que está sentado en el trono les dará refugio en su santuario.
16 Ya no sufrirán hambre ni sed. No los abatirá el sol ni ningún calor abrasador.
17 Porque el Cordero que está en el trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva; y Dios les enjugará toda lágrima de sus ojos.
Tómate un momento para reflexionar sobre lo que has leído y orar a Dios en respuesta.
INTERCESIÓN
“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados son cuando por mi causa los vituperen y los persigan, y digan toda clase de mal contra ustedes, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque su galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de ustedes. (Mateo 5:10-12
ORACIÓN
Orar por la iglesia que es perseguida. Cerca de 365 millones de cristianos son sujetos a altos niveles de persecución y discriminación. 1 de cada 7 cristianos son perseguidos a nivel mundial.
Orar por los diez países que sufren mayor persecusión a nivel mundial (según la lista de World Watch): Corea del Norte, Somalia, Libia, Eritrea, Yemen, Nigeria, Pakistán, Sudán, Irán y Afganistán.
“Si nos quedáramos en casa sin hacer nada, estaríamos a salvo. Pero ¿qué clase de cristianos seríamos si no arriesgáramos nuestras vidas para que otros conozcan la Vida”? (Saleh (nombre ficticio), cristiano yemení que ha puesto en marcha una red de iglesias domésticas en el país.