Hace muchos años, la gente se decía: “Venid, edifiquémonos una ciudad, con una torre que llegue hasta el cielo, para hacernos un nombre...” (Génesis 11:4).
Esto era Babel. La gente se negó a tener a Dios como Rey y comenzaron a construir su propio reino. Destronaron a Dios.
Unos siglos más tarde volvemos a encontrar la ciudad de Babel. Nabucodonosor, su rey, observa su ciudad y se maravilla con orgullo: “¿No es esta la gran Babilonia que he construido como capital del reino, con mi enorme poder y para la gloria de mi majestad”? (Daniel 4:30)
Cuando llegamos al último libro de la Biblia, podemos entender por qué Juan vuelve a ver Babilonia. Esta ciudad encarna el reino de la tierra, el orgullo jactancioso del mundo: “La mujer estaba vestida de color púrpura y escarlata, iba adornada con oro, piedras preciosas y perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de abominaciones y de la inmundicia de sus adulterios. (Apocalipsis 17:4) Babilonia está “emborrachada con la sangre de los creyentes”. Cuenta con el apoyo de reyes, que unirán sus fuerzas para hacer la guerra al Cordero.
Pero, a pesar de su poder y majestad Babilonia caerá: “El Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes. Los que están con él son sus llamados, sus escogidos y sus fieles”. (Apocalipsis 17:14)
Padre, hoy me presento delante de ti. Espíritu Santo, límpiame y lléname. Guíame mientras leo la Palabra. Jesús, háblame, toca mi corazón, abre mis ojos, revélate a mi vida, renueva mi mente y fortalece mi fe. Amén.
La mujer montada en la bestia
1 Uno de los siete ángeles que tenían las siete copas se me acercó y me dijo: «Ven, y te mostraré el castigo de la gran prostituta que está sentada sobre muchas aguas.
2 Con ella cometieron adulterio los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su inmoralidad.»
3 Luego el ángel me llevó en el Espíritu a un desierto. Allí vi a una mujer montada en una bestia escarlata. La bestia estaba cubierta de nombres blasfemos contra Dios, y tenía siete cabezas y diez cuernos.
4 La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada con oro, piedras preciosas y perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de abominaciones y de la inmundicia de sus adulterios.
5 En la frente llevaba escrito un nombre misterioso: La gran babilonia madre de las prostitutas y de las abominables idolatrías de la tierra.
6 Vi que la mujer se había emborrachado con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús. Al verla, quedé sumamente asombrado.
7 Entonces el ángel me dijo: «¿Por qué te asombras? Yo te explicaré el misterio de esa mujer y de la bestia de siete cabezas y diez cuernos en la que va montada.
8 La bestia que has visto es la que antes era pero ya no es, y está a punto de subir del abismo, pero va rumbo a la destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyos nombres, desde la creación del mundo, no han sido escritos en el libro de la vida, se asombrarán al ver a la bestia, porque antes era pero ya no es, y sin embargo reaparecerá.
9 »¡En esto consisten el entendimiento y la sabiduría! Las siete cabezas son siete colinas sobre las que está sentada esa mujer.
10 También son siete reyes: cinco han caído, uno está gobernando, el otro no ha llegado todavía; pero cuando llegue, es preciso que dure poco tiempo.
11 La bestia, que antes era pero ya no es, es el octavo rey. Está incluido entre los siete, y va rumbo a la destrucción.
12 »Los diez cuernos que has visto son diez reyes que todavía no han comenzado a reinar, pero que por una hora recibirán autoridad como reyes, junto con la bestia.
13 Éstos tienen un mismo propósito, que es poner su poder y autoridad a disposición de la bestia.
14 Le harán la guerra al Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con él son sus llamados, sus escogidos y sus fieles.»
15 Además el ángel me dijo: «Las aguas que has visto, donde está sentada la prostituta, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas.
16 Los diez cuernos y la bestia que has visto le cobrarán odio a la prostituta. Causarán su ruina y la dejarán desnuda; devorarán su cuerpo y la destruirán con fuego,
17 porque Dios les ha puesto en el corazón que lleven a cabo su divino propósito. Por eso, y de común acuerdo, ellos le entregarán a la bestia el poder que tienen de gobernar, hasta que se cumplan las palabras de Dios.
18 La mujer que has visto es aquella gran ciudad que tiene poder de gobernar sobre los reyes de la tierra.»
Tómate un momento para reflexionar sobre lo que has leído y orar a Dios en respuesta.
INTERCESIÓN
“Los ojos de todos se posan en ti y a su tiempo les das su alimento. Abres la mano y sacias con tus favores a todo ser viviente. El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras. El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad. Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva”. (Salmos 145:15-19)
“El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos”. (Salmos 103:6)
ORACIÓN
Orar por la Iglesia que sufre.
Orar por los países en guerra.
Orar por los refugiados, los huérfanos y las viudas.
Orar por los países que sufren hambruna.
Orar por los países que están política y económicamente oprimidos.
Orar por los países que sufren catástrofes ecológicos. Rogar por los gobernantes y funcionarios de estos países para que se vuelvan a Dios y gobiernen con justicia.
Orar para que los creyentes no pierdan la esperanza y pongan su confianza en Dios.
Orar por protección y provisión sobrenatural.
Orar para que aquellos que no conocen a Dios clamen a Él en su desesperación y reciban la salvación.