Ya casi terminamos el libro del Apocalipsis. Revisamos la primera serie de los siete juicios cuando se abrieron los siete sellos del rollo. Luego escuchamos las siete trompetas. El último juicio será el de las copas, llenas simbólicamente con la ira de Dios.
Pero tomemos un descanso. Una pausa para adorar:
“Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor Dios Todopoderoso.
Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones.
¿Quién no te temerá, oh, Señor?
¿Quién no glorificará tu nombre? Solo tú eres santo.
Todas las naciones vendrán y te adorarán,
porque han salido a la luz las obras de tu justicia”.
Padre, hoy me presento delante de ti. Espíritu Santo, límpiame y lléname. Guíame mientras leo la Palabra. Jesús, háblame, toca mi corazón, abre mis ojos, revélate a mi vida, renueva mi mente y fortalece mi fe. Amén.
Siete ángeles con siete plagas
1 Vi en el cielo otra señal grande y maravillosa: siete ángeles con las siete plagas, que son las últimas, pues con ellas se consumará la ira de Dios.
2 Vi también un mar como de vidrio mezclado con fuego. De pie, a la orilla del mar, estaban los que habían vencido a la bestia, a su imagen y al número de su nombre. Tenían las arpas que Dios les había dado,
3 y cantaban el himno de Moisés, siervo de Dios, y el himno del Cordero: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones.
4 ¿Quién no te temerá, oh Señor? ¿Quién no glorificará tu nombre? Sólo tú eres santo. Todas las naciones vendrán y te adorarán, porque han salido a la luz las obras de tu justicia.»
5 Después de esto miré, y en el cielo se abrió el templo, el tabernáculo del testimonio.
6 Del templo salieron los siete ángeles que llevaban las siete plagas. Estaban vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos con bandas de oro a la altura del pecho.
7 Uno de los cuatro seres vivientes dio a cada uno de los siete ángeles una copa de oro llena del furor de Dios, quien vive por los siglos de los siglos.
8 El templo se llenó del humo que procedía de la gloria y del poder de Dios, y nadie podía entrar allí hasta que se terminaran las siete plagas de los siete ángeles.
Tómate un momento para reflexionar sobre lo que has leído y orar a Dios en respuesta.
Tómese cuanto tiempo sea necesario para alabar a Dios.
INTERCESIÓN
“El reino de los cielos es como una semilla de mostaza que un hombre sembró en su campo. Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es la más grande de las plantas del huerto. Se convierte en árbol, de modo que vienen las aves y anidan en sus ramas. (Mateo 13:31-32)
ORACIÓN
Orar por el avance del Reino de Dios.
Orar para que el Reino de Dios sea lo primero en su vida personal y familiar.
Orar para que el Evangelio sea central en su vida y en su iglesia.
Orar para que el reino de Dios sea más evidente en las iglesias de todo el mundo.
Orar por la liberación de las personas del reino de las tinieblas.
Orar por la destrucción del reino de las tinieblas.
Orar con las palabras del Padre nuesto: “Venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.”