¿Alguna vez ha recibido una señal de parte de Dios? José, ciertamente recibió una señal. Dios le dio un sueño. En ese sueño, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él. Sus hermanos le odiaban por el sueño, pero su padre no olvidó el asunto. Aunque José no tenía ni idea de cómo se desarrollaría el sueño, ni cuánto sufrimiento padecería por el sueño. El sueño fue una señal que se cumplió cuando Israel acudió a José para que los salvara del hambre.
En Apocalipsis 12 apareció una gran señal en el cielo: la mujer revestida del sol, con la luna debajo de sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza.
Estaba embarazada y gritaba por los dolores y angustias del parto. Y apareció en el cielo otra señal: un enorme dragón de color rojo que estaba frente a la mujer para devorar a su hijo tan pronto como naciera. Ella dio a luz un hijo varón que «gobernará a todas las naciones con cetro de hierro”. Cuando Juan escribe sobre la primera señal, la describe con la palabra Mega semeion. Esta es la señal más grande, la más importante y la más crucial dada a la humanidad. Se refiere a Jesucristo, el Mesías. Aquel que gobierna el mundo.
“Después del enfrentamiento con el Príncipe de este mundo, que vino a tentarlo, pero no encontró nada en Él, el Hijo de la mujer fue llevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. No existen palabras ser más claras que éstas”. (Henry Alford)
Padre, hoy me presento delante de ti. Espíritu Santo, límpiame y lléname. Guíame mientras leo la Palabra. Jesús, háblame, toca mi corazón, abre mis ojos, revélate a mi vida, renueva mi mente y fortalece mi fe. Amén.
La mujer y el dragón
1 Apareció en el cielo una señal maravillosa: una mujer revestida del sol, con la luna debajo de sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza.
2 Estaba encinta y gritaba por los dolores y angustias del parto.
3 Y apareció en el cielo otra señal: un enorme dragón de color rojo encendido que tenía siete cabezas y diez cuernos, y una diadema en cada cabeza.
4 Con la cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Cuando la mujer estaba a punto de dar a luz, el dragón se plantó delante de ella para devorar a su hijo tan pronto como naciera.
5 Ella dio a luz un hijo varón que gobernará a todas las naciones con puño de hierro. Pero su hijo fue arrebatado y llevado hasta Dios, que está en su trono.
6 Y la mujer huyó al desierto, a un lugar que Dios le había preparado para que allí la sustentaran durante mil doscientos sesenta días.
7 Se desató entonces una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron al dragón; éste y sus ángeles, a su vez, les hicieron frente,
8 pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo.
9 Así fue expulsado el gran dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña al mundo entero. Junto con sus ángeles, fue arrojado a la tierra.
10 Luego oí en el cielo un gran clamor: «Han llegado ya la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su Cristo. Porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios.
11 Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio; no valoraron tanto su vida como para evitar la muerte.
12 Por eso, ¡alégrense, cielos, y ustedes que los habitan! Pero ¡ay de la tierra y del mar! El diablo, lleno de furor, ha descendido a ustedes, porque sabe que le queda poco tiempo.»
13 Cuando el dragón se vio arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al varón.
14 Pero a la mujer se le dieron las dos alas de la gran águila, para que volara al desierto, al lugar donde sería sustentada durante un tiempo y tiempos y medio tiempo, lejos de la vista de la serpiente.
15 La serpiente, persiguiendo a la mujer, arrojó por sus fauces agua como un río, para que la corriente la arrastrara.
16 Pero la tierra ayudó a la mujer: abrió la boca y se tragó el río que el dragón había arrojado por sus fauces.
17 Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra el resto de sus descendientes, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles al testimonio de Jesús.
Tómate un momento para reflexionar sobre lo que has leído y orar a Dios en respuesta.
INTERCESIÓN
“En aquellos días, al aumentar el número de los discípulos…” (Hechos 6:1)
“Y la palabra de Dios se difundía. El número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”. (Hechos 6:7)
“La iglesia disfrutaba de paz a la vez que se consolidaba en toda Judea, Galilea y Samaria. Pues vivían en el temor del Señor e iba creciendo en número, fortalecida por el Espíritu Santo. (Hechos 9:31)
ORACIÓN
Orar por la multiplicación espiritual de las iglesias.
Orar para que los discípulos hagan discípulos que hagan discípulos.
Orar por la 3ra, 4ta y 5ta generaciones, como mínimo.
Orar por líderes multiplicadores.
Orar por iglesias multiplicadoras.
Orar por movimientos de Dios que sean indetenibles.