Los escenarios de este capítulo cambian rápidamente, como las escenas de una película de acción. Primero se nos lleva al monte de Sion, donde el Cordero está de pie triunfante, rodeado de los 144,000 cuyas frentes están marcadas con el nombre del Cordero y del Padre. Se escucha como el estruendo de una catarata y el retumbar de un gran trueno.
Es un cántico nuevo. Nunca se había cantado - el cántico de los redimidos. De repente, el
panorama cambia. Ahora estamos en el aire. Tres ángeles, uno tras otro, traen tres mensajes
a la tierra:
“¡Teman a Dios y denle gloria!” (Aún hay tiempo para recibir el Evangelio eterno) “Ya cayó la gran Babilonia”! “¡Si alguien adora a la bestia y recibiera la marca, beberá del vino de la ira de Dios”!
La última escena nos lleva a una nube blanca donde hay uno como hijo de hombre con una corona de oro y una hoz afilada en la mano.
Pasa su hoz sobre la tierra y ésta es cosechada. Y luego un ángel pasa otra hoz sobre la tierra, recoge sus uvas y las echó en el gran lagar de la ira de Dios.
Así fue.
Padre, hoy me presento delante de ti. Espíritu Santo, límpiame y lléname. Guíame mientras leo la Palabra. Jesús, háblame, toca mi corazón, abre mis ojos, revélate a mi vida, renueva mi mente y fortalece mi fe. Amén.
El Cordero y los 144.000
1 Luego miré, y apareció el Cordero. Estaba de pie sobre el monte Sión, en compañía de ciento cuarenta y cuatro mil personas que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre.
2 Oí un sonido que venía del cielo, como el estruendo de una catarata y el retumbar de un gran trueno. El sonido se parecía al de músicos que tañen sus arpas.
3 Y cantaban un himno nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender aquel himno, aparte de los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra.
4 Éstos se mantuvieron puros, sin contaminarse con ritos sexuales. Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Fueron rescatados como los primeros frutos de la humanidad para Dios y el Cordero.
5 No se encontró mentira alguna en su boca, pues son intachables.
Los tres ángeles
6 Luego vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, y que llevaba el evangelio eterno para anunciarlo a los que viven en la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo.
7 Gritaba a gran voz: «Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio. Adoren al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales.»
8 Lo seguía un segundo ángel que gritaba: «¡Ya cayó! Ya cayó la gran Babilonia, la que hizo que todas las naciones bebieran el excitante vino de su adulterio.»
9 Los seguía un tercer ángel que clamaba a grandes voces: «Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y se deja poner en la frente o en la mano la marca de la bestia,
10 beberá también el vino del furor de Dios, que en la copa de su ira está puro, no diluido. Será atormentado con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles y del Cordero.
11 El humo de ese tormento sube por los siglos de los siglos. No habrá descanso ni de día ni de noche para el que adore a la bestia y su imagen, ni para quien se deje poner la marca de su nombre.»
12 ¡En esto consiste la perseverancia de los santos, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles a Jesús!
13 Entonces oí una voz del cielo, que decía: «Escribe: Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor.» «Sí —dice el Espíritu—, ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan.»
La cosecha de la tierra
14 Miré, y apareció una nube blanca, sobre la cual estaba sentado alguien «semejante al Hijo del hombre». En la cabeza tenía una corona de oro, y en la mano, una hoz afilada.
15 Entonces salió del templo otro ángel y le gritó al que estaba sentado en la nube: «Mete la hoz y recoge la cosecha; ya es tiempo de segar, pues la cosecha de la tierra está madura.»
16 Así que el que estaba sentado sobre la nube pasó la hoz, y la tierra fue segada.
17 Del templo que está en el cielo salió otro ángel, que también llevaba una hoz afilada.
18 Del altar salió otro ángel, que tenía autoridad sobre el fuego, y le gritó al que llevaba la hoz afilada: «Mete tu hoz y corta los racimos del viñedo de la tierra, porque sus uvas ya están maduras.»
19 El ángel pasó la hoz sobre la tierra, recogió las uvas y las echó en el gran lagar de la ira de Dios.
20 Las uvas fueron exprimidas fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre, la cual llegó hasta los frenos de los caballos en una extensión de trescientos kilómetros.
Tómate un momento para reflexionar sobre lo que has leído y orar a Dios en respuesta.
INTERCESIÓN
“Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas noticias del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Y luego Él les dijo a Sus discípulos, “La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo”. (Mateos 9:35-38)
ORACIÓN
Orar por más obreros en la Cosecha.
Orar para que su iglesia sea una iglesia que envíe obreros.
Orar para la movilización activa de líderes, jovenes, niños, mujeres y hombres.
Orar por la ventana 10/40. Pedir que el Espíritu Santo despierte el deseo de ir a lugares donde los obreros son muy pocos o a lugares donde no hay obreros.
Orar por las brechas misionales y los lugares de dificil acceso en el mundo.
Orar por los obreros de su barrio, pueblo, ciudad, país y espacio digital.