¿SABEMOS SER ASERTIVOS?
Situación 1: un amigo/a le pide prestado una prenda de vestir para asistir a una fiesta, aún sabiendo que a usted le desagrada prestar ropa. No muy conforme accede y su amigo/a olvida el préstamo luego de haber asistido al evento, por lo que usted tiene que recordárselo varias veces. Cuando le devuelven la prenda, luego de reiterados pedidos, la misma está manchada.
Situación 2: Viernes a la noche, lo/a invitan a una fiesta a la cual se compromete a ir, pero en el transcurso de la semana las tareas laborales se incrementan por lo que tiene que realizar horas extras, de tal manera que llega al día del evento cansado/a y sin demasiadas ganas de asistir, deseando llegar a su casa, darse una ducha, comer algo rico y tal vez ver una película solo/a o acompañado/a. Sus amigos le recuerdan su compromiso.
Situación 3: en su trabajo existe la posibilidad de un ascenso con mejor remuneración y usted se ha desempeñado maravillosamente, mostrando gran compromiso, capacidad de aprendizaje, trabajo colaborativo, buena disposición hacia su jefe y colaboradores. El puesto vacante es en base a desempeño laboral, no obstante a la hora de decidir quién es merecedor del mismo, eligen a un compañero de evidente menor desempeño pero del círculo de amigos de su jefe.
¿Que haría de encontrarse en algunas de las situaciones planteadas anteriormente? ¿Ha tenido experiencias en las que ha sentido vulnerados sus derechos? ¿Cómo reaccionó? ¿Pudo establecerlos sin problemas? ¿Decidió no reclamar y olvidó con el paso del tiempo? ¿Se sintió agredida/o y reaccionó en consecuencia?
Diariamente nos enfrentamos a situaciones en las que ha de reafirmarse nuestros derechos, especialmente cuando sentimos que estos están siendo ignorados, desconocidos o vulnerados.
Seguramente ha escuchado en reiteradas ocasiones acerca de los beneficios de pensar y conducirse en forma asertiva. Pero ¿qué es ser asertivo? ¿Qué es la asertividad?
Asertividad significa habilidad social y comunicativa por la cual una persona conoce sus derechos propios, básicos, los cuales defiende y hace valer con actitud equilibrada sin vulnerar ni avasallar los derechos de las demás personas.
Ser asertivo significa entonces, posicionarse en el centro entre la pasividad en un extremo y la agresión en el otro.
PASIVIDAD ASERTIVIDAD AGRESIÓN
Sin ser pasivo, (no reclamar ni hacer valer los derechos propios, o dejar que otros tomen decisiones por uno), ni ser agresivo, (herir o avasallar derechos propios de otras personas), el pensar y actuar en forma asertiva requiere de equilibrio y sentido común, depende de la situación, y de suficiente confianza, autoestima y control emocional de manera de no reaccionar ni movidos por la culpa o ansiedad, ni por la ira o el enojo.
Se trata de un estilo de comunicación franco, claro, directo, equilibrado y congruente.
Para ello se necesita poder gestionar adecuadamente las emociones, de manera que pasada la conmoción emocional inicial, se pueda interponer un pensamiento que me permita significar, interpretar eso que me está pasando, para poder obrar en forma equilibrada y coherente.
Esto que parece obvio, no lo es tanto, dado que en la relación cara a cara muchas veces no podemos explicar o reclamar algo que percibimos injusto, y solemos responder en forma agresiva, o lo que es peor callándonos, permitiendo que otros rebasen límites o decidan por nosotros, con el correspondiente sentimiento de vulnerabilidad, impotencia o culpa.
El desarrollo de la tecnología y las redes sociales, nos ha convertido en sujetos digitales, propiciando la comunicación mediada por dispositivos, en desmedro de la comunicación con el otro de forma presencial, lo cual conduce a una menor práctica de las habilidades sociales esenciales para una sana convivencia como sociedad.
Así amparados por un celular, ordenador o cualquier otro dispositivo tecnológico comunicamos de una manera que no podríamos hacerlo en modalidad presencial.
Por ejemplo, puedo escribir o hablar por teléfono y decir ¡"No te aguanto más"!, (o cualquier reclamo) y luego cortar, dando por finalizada la comunicación inhabilitando la respuesta de la otra persona. Se podrá comunicar a través de mensajes, pero aún así yo decido si leo, o contesto el mismo.
La comunicación se vuelve unidireccional, asimétrica y desconoce los efectos que pudiere causar en el destinatario. Y en un sentido hasta libera de responsabilidad de la parte que toca en toda relación interpersonal.
De ahí la importancia de saber comunicar, de forma equilibrada y coherente. Se trata de un esfuerzo consciente, necesita entrenamiento y no se limita a las relaciones interpersonales más cercanas, sino también se extiende a aquellas con las cuales interactuamos en los diferentes ámbitos de la vida.
De los Derechos Asertivos detallados a continuación, ¿cuales cree que pone en práctica, cuales no y en cuales considera que podría mejorar?
SOLIDARIDAD
RESCATANDO VALORES: LA SOLIDARIDAD.
Solidaridad es el sentimiento e impulso por ayudar a otro sin esperar recibir nada a cambio.
Se fundamenta a través del desarrollo de la empatía, que nos permite salir de nuestro individualismo para registrar a un otro/s que necesitan de nuestra ayuda, contención o colaboración.
El ayudar o colaborar, gratifica, al ser esta acción percibida por nuestro cerebro como un premio, aumentando así los niveles de felicidad. De manera que no solo mejoramos nuestra sensación de bienestar sino también el de los demás.
Se puede ayudar a través de un voluntariado, en aspectos emocionales o materiales, o con simples gestos como muestra el corto animado "Sr. Indiferente".
Favorece el desarrollo de las habilidades sociales y fortalece la autoestima.
¿Cómo educar para ser solidario?
-A través de cuentos y películas que enseñen valores esenciales , y respeto por los demás.
-Incentivando a desarrollar pequeños proyectos o acciones cotidianas, tanto desde la familia como de la escuela, que propicien la acción social (organizar maratones solidarias, no tirar residuos en la calle, levantar el excremento de las mascotas, cuidado de los edificios, comunidad, vecindario y espacios públicos, etc.).
-Proponiendo actividades lúdicas que impliquen trabajos colaborativos, trabajo en equipo, incorporación de reglas y normas, desarrollo de las habilidades sociales.
Como estas opciones muchas más, depende de la creatividad para educar, pero lo más importante, no olvidar que los principales modelos provienen de los adultos y la familia como principal institución socializadora.
COMUNICACIÓN EN LA PAREJA
¿Cómo eres a la hora de comunicarte con tu pareja?
-¿Usas estratégicamente tiempo y forma de aquello que te molesta, o eres del tipo impulsivo?
-¿Puedes plantear tus reclamos gestionando adecuadamente tus emociones, o eres presa de estas, no dejando claro el mensaje que quieres transmitir?
-¿Apelas al humor o bien a comentarios sarcásticos sin consideración de la susceptibilidad de la otra persona ni al contexto?
-¿Muestras actitud receptiva ante el requerimiento del otro o te comportas con indiferencia?
Si a menudo empleas las segundas opciones es muy probable que no estés comunicando bien, y tu mensaje no sea decodificado con claridad.
¿Cómo dar un mensaje claro, contundente, sin generar agresión en el otro?
Hay varios aspectos a tener en cuenta, tales como la personalidad y confianza que tengas sobre el otro, la situación, el lugar, el tiempo, pero sobretodo la forma de planteo de eso que no nos gusta.
Hay tres formas de comunicar:
Pasividad - Asertividad - Agresividad.
PASIVIDAD.
Se trata simplemente de no reclamar; aceptar todo sin cuestionamiento, lo que nos lleva a quedar a merced de decisiones gustos y necesidades ajenas, y que por no saber o no poder expresar nuestro desagrado simplemente aceptamos y damos por válido a través de nuestra inacción.
Esta modalidad no es conveniente porque nos lleva a reprimir nuestros gustos, necesidades, pero sobretodo nuestros sentimientos y emociones, que generan un estado de ánimo de insatisfacción permanente y posible resignación o impotencia.
Una emocionalidad excesiva podría considerarse una forma pasiva, cuando la gestión inadecuada de estas, posibilita el victimismo, profundizando de igual manera sentimientos de resignación e impotencia.
AGRESIVIDAD.
Contrariamente a la modalidad anterior, la forma de plasmar un reclamo o queja es a través de la impulsividad, tanto con una acción física, como con una catarata de palabras de tipo ofensivas, a modo de descarga, sin consideración del tiempo, lugar, situación, ni persona que tengo al frente.
Lo más probable es que la otra persona ante esta situación despliegue todo tipo de defensas, y evite el diálogo, ya sea por miedo o bien por descalificación inmediata de ese tipo de conductas, con mayor razón si esta es la modalidad adoptada la mayor parte del tiempo.
Además cuando se dicen las cosas de mala forma, se puede generar en la otra persona el sentimiento de estar siendo controlado y de esta manera percibir de forma negativa el planteo.
Agresión también es hacer preguntas fuera de contexto o bajo supuestos, como así también ser indiferente ante los requerimientos del otro, aún cuando la persona sólo tenga como forma de comunicar la queja.
La indiferencia profundiza el sentimiento de impotencia y resentimiento por la negación de la alteridad. Se considera una de las acciones más violentas que se pueda ejercer hacia un otro.
Tampoco es conveniente esta forma de comunicar porque más allá de anular automáticamente el diálogo, se puede herir profundamente, tanto física como psicológicamente a la otra persona, y cuando uno cobra conciencia de lo ocurrido es imposible de subsanar por más que exista el pedido de disculpas. Hay un límite que se traspasó y es la integridad de la otra persona.
ASERTIVIDAD.
Se trata de poder expresar aquello que nos desagrada, de una forma coherente, equilibrada, directa y en el momento adecuado, de manera que el mensaje sea claro y firme, sin caer en la agresión, ni en la pasividad.
Se relaciona directamente con la autoconfianza y autoestima y habilidad social. A mayor autoestima, mayor habilidad asertiva. Ser asertivos consiste en saber decir las cosas.
Ejemplo: la utilización del humor para plantear algo que nos molesta, dependerá del grado de confianza que tengamos con la otra persona, el grado de susceptibilidad, y la complicidad que exista con ella.
Un chiste suaviza el mensaje, y posibilita la percepción clara del mismo sin sentirse fiscalizado ni juzgado.
Pero ha de considerarse la situación, porque si señalamos un rasgo o una acción que nos molesta de la otra persona a través de un chiste, no es lo mismo hacerlo en la complicidad y código compartido de la pareja, que exponerlo ante familiares, amigos, o desconocidos, porque éste podría sentirse humillado, juzgado o agredido.
A veces se utiliza la ironía o sarcasmo como una pretensión de sentido del humor, o un decir en tono de broma algo que nos molesta o queremos señalar, pero lo cierto es que lejos está de ser un decir amable o humorístico. Generalmente encubre una crítica o descalificación por lo que se considera una forma agresiva de comunicar (“No sé porque seguís hablando si hace rato te deje de escuchar”).
¿Cuál es la importancia de saber comunicar a la hora de hacer un planteo, reclamo o queja?
Saber comunicar es uno de los aspectos más relevantes a considerar en la interacción de la pareja, porque a través de ella se pueden negociar y consensuar objetivos, expectativas, momentos agradables, expresar afectos o afrontar situaciones problemáticas o de crisis.
Forma parte de la habilidad social de cada persona, y como todo aspecto se puede aprender, mejorar, modificar, entrenar los “recursos necesarios, tales como la congruencia, la expresividad afectiva, la comprensión empática, la capacidad para escuchar, la receptividad y la tolerancia” (Fernández Rius, 2006)
Cuando la queja o el reclamo se ha instalado en la pareja como práctica habitual o como única vía de comunicación, lentamente va minando el diálogo y las ganas de interactuar mutuamente, convirtiendo a la pareja en dos individuos que conviven, que comparten un espacio habitacional, pero sin contenido vincular/relacional que sustente un “nosotros”, que refleje una visión de pareja como sistema vincular, con una dinámica particular, creencias, valores, etc.
El reclamo crónico posiciona en el victimismo, dependencia y frustración al demandante, llenándolo de resentimiento e incomprensión. Lo paradójico es que el demandado siente el mismo resentimiento y frustración, ante la percepción de no poder comunicarse con el que reclama, sino a través de la queja. (“¿Para qué voy a hablar si siempre me está reclamando algo?”, “Tenemos que hablar...seguro ahí viene la queja”, “¿Y ahora qué pasa?...otra vez lo mismo...”). Automáticamente se activa una actitud defensiva o bien cancelación del diálogo a través de la descalificación o indiferencia.
¿Cómo proceder?
Como base se necesita un grado de madurez para poder plantear lo que queremos desde el deseo propio y no desde lo que yo pienso que el otro debería hacer.
Cuando la queja se plantea desde lo que se considera la falta del otro, se queda expuesto a que el otro accione o no, dejando el deseo propio fijado a una dependencia de concreción. Si la otra parte no responde como se espera la queja se cronifica y se inhabilita por repetición y naturalización de la misma. No se espera otra forma de comunicación más que esa.
Madurez para aceptar que el reclamo puede ser comprendido y respondido o no. Y en ese caso poder evaluar qué hacer al respecto.
No es lo mismo decir “Quiero plantearte un tema” a “Nunca hablamos” “Es necesario que hablemos”, o bien, “Aunque nunca se puede hablar con vos, quiero plantearte un tema”.
Hay una diferencia, “Quiero plantearte un tema” abre un espacio de diálogo que puede ser habilitado por el otro o no y habla de un deseo propio.
“Nunca hablamos”, “Es necesario que hablemos”, Aunque nunca se puede hablar con vos, quiero plantearte un tema”, señalan una falta, en el otro, y una necesidad juzgada por una sola parte, la propia, que puede no ser la de la otra persona.
Podemos plantear una queja, una, dos, tres veces, y si no tenemos respuesta de ningún tipo, el seguir con la queja la invalida automáticamente. Se necesita otro tipo de acción o medida, la cual se tomará considerando la situación a través del sentido común y las posibilidades de ese momento.
Aspectos a tener en cuenta a la hora de comunicar.
Acordar momentos y espacios en los cuales se pueda entablar un diálogo.
No abordar a la otra persona cuando está ocupado, cansado, irritable o en lo que considero que es el único momento o espacio que se tiene para hablar.
Hablar tranquilos, gestión adecuada de emociones, cada vez a su tiempo, escuchando lo que el otro dice, para tratar de comprender el mensaje que estoy recibiendo. Escuchar para comprender, no para contraatacar o desarticular la queja del otro.
No empezar el diálogo con descalificaciones a la otra persona.
Si no se está de ánimo para entablar un diálogo en ese momento comunicarlo, comprometiéndose a hacerlo en algún otro momento y cumplirlo. Ser indiferente a los requerimientos del otro es una actitud violenta, porque a través de la indiferencia se niega su alteridad.
A la hora de dialogar es necesario que se establezcan reglas consensuadas, acerca de lo que está permitido y lo que no, para evitar agresiones mutuas.
Contacto visual con el interlocutor, evitar el uso de dispositivos para evitar la posibilidad de aislamiento.
Pertinencia y claridad en el contenido a comunicar, según la situación específica.
Reconocer las conductas adecuadas del otro.
Analizar situaciones de conflicto, expresar y recibir quejas.
Reconocer errores propios y responsabilidades, pedir perdón.
COMUNICACIÓN ASERTIVA
Identificación y Refuerzo de Recursos Personales.
Feedbacks Valorativos y de Elogio.
En una interacción se distingue:
Emisor - Mensaje - Receptor - Feedback
¿Qué diferencia existe entre un Feedback Valorativo y otro de Elogio?
-Feedback Valorativo: la opinión emitida es un juicio de valor sobre algo o alguien.
Ejemplo: “Sos muy bueno” “Esa canción que hiciste es alegre” “Genio/a - Grosso/a!”
-Feedback de Elogio: la opinión vertida pondera y destaca los recursos del emisor del mensaje, en cuanto al efecto que ha causado en el receptor.
“Me gusta la bondad y amabilidad con la que tratas a todos” “Me encanta esa canción que hiciste porque me pone de buen humor” “Es interesante la forma en que resolviste esa situación” “Me gusta tu capacidad de explicar y que parezca más fácil de lo que pensaba”
Ahora, se podría decir que raramente se interactúa de esa manera, dado que a la hora de comunicar se tiende a simplificar y hacerlo más espontáneo.
Es que no se trata de simplificación o espontaneidad, la diferencia entre ambos feedbacks es que en el valorativo se tiende a la categorización, sin demasiada manifestación personal por parte del receptor.
Otorga un rótulo y demuestra la emocionalidad a través de un calificativo o juicio de valor.
El Feedback de Elogio implica mayor compromiso emocional, porque se comunica desde el propio sentir, de lo que significa para el que recepta el mensaje recibido, entendiendo como mensaje tanto lo expresado como lo actitudinal por parte del emisor.
La importancia de esta forma de interacción radica no sólo en la práctica de la asertividad, sino que también identifica y refuerza los recursos propios y de los demás.
Ponderar, reconocer y destacar las habilidades de las personas es un importante refuerzo de autopercepción y eficacia.
Pero ¿qué sucede cuando se intenta señalar una característica no tan deseable de destacar? ¿Qué sucede con la asertividad y el feedback de elogio?
Pues bien, en este caso se emplea un Feedback de Desempeño, donde la asertividad es primordial, evitando hacer juicios de valor o poner rótulos.
No es lo mismo decir “Eres frío/a y distante” “Que impulsivo/a sos”, a “Te siento menos demostrativo y comunicativo/a que otras veces” “Me parece a mi o ¿o estás poco más pensativo/a que otras veces” o “Te siento algo diferente a como sueles estar ¿Sucede algo?
¿Qué te hizo reaccionar de esa manera? ¿Algo te molestó? No logro entender el porqué de esa reacción. Hablemos cuando estemos calmados, si?
La persona que recibe lo actitudinal del emisor es la que siente y percibe de esa manera, no quiere decir que el emisor sea “frío/a y distante” “impulsivo/a” como indican las primeras expresiones. El interrogante posterior abre la posibilidad de diálogo, de reconsideración de actitudes o dichos, y evita susceptibilidades o escaladas de destrato.
Como todo, cambiar en este caso el modo de comunicar e interactuar implica un aprendizaje, dado que se necesita toma de conciencia de cómo la persona lo venía implementando hasta este momento, pero además requiere voluntad de plantear lo interactivo de otro modo.
Lo relacional fluye de manera distinta, propicia el diálogo y se eliminan los “ruidos” de la comunicación tales como malas interpretaciones, supuestos o susceptibilidades.
Como dato curioso, implemente a modo de prueba el feedback de Elogio y muy posiblemente observará como a muchas personas les cuesta aceptar un elogio, se sonrojan y a menudo no saben qué contestar.
Si alguien hace/dice o hizo/dijo algo que le gustó, hágaselo saber.
No cuesta nada.
Usted ejercita la gratitud y el otro se siente reconfortado y reconocido.
Aplica para todos los ámbitos y edades.