La sinfónica nacional lució intensa y emocional
La sinfónica nacional lució intensa y emocional
Programa
Piotr I. Chaikovski (1840-1893)
Serenata para cuerdas en do mayor, op. 48
I. Pezzo in forma di sonatina
II. Waltzer
III. Élégie
IV. Finale (Tema russo)
Ludwig van Beethoven (1770-1827)
Sinfonía n.º 7 en la mayor, op. 92
I. Poco sostenuto - Vivace
II. Allegretto
III. Presto
IV. Allegro con brio
Escrita exclusivamente para una orquesta de cuerdas, la Serenata de Chaikovski es un reconocimiento directo al estilo clásico, en notas de la partitura original (edición Jurgenson de 1881) el compositor detalla que el primer movimiento es una imitación del estilo mozartiano. Es una de las obras cumbres del repertorio para orquesta de arcos, fue compuesta en 1880 en Kamenka, la Ucrania de hoy y trae con ella una arrolladora fuerza emocional característica del romanticismo ruso y del momento de transición por el que estaba pasando Chaikovski, por lo que esta obra particularmente resultó ser un refugio íntimo en su vida. Al no ser una creación por encargo, la Serenata refleja el resultado de una nueva autonomía de clase, una composición pensada por necesidad interior dejando de lado los desafíos del mercado musical del momento.
Dirigir desde el atril
El destacado violinista y director de orquesta venezolano Alejandro Carreño usó una modalidad muy habitual del siglo XVIII: compartir la dirección sentado en el primer atril; esta dualidad enriqueció notablemente la textura timbrica y lejos de pensar en la inexistencia física de un podio, la conducción mimetizada con el resto del grupo se tradujo en una articulación impecable especialmente en el célebre Waltzer donde las primeras cuerdas sonaron con fluidez y gran expresividad.
Desafíos sin batuta
La Orquesta Sinfónica Nacional tuvo un claro desempeño en la fabulosa Séptima Sinfonía, destacandose las maderas y el dúo de cellos principales. El ímpetu rítmico, el fraseo claro y liviano, prolijas partes danzables y el encanto del destacado Allegretto fueron sin dudas respuestas del invaluable trabajo que el director realizó con cada sección instrumental, buscando limpieza, resolución y matices que marcaron una diferencia pura en su interpretación. Si bien es una obra de repertorio orquestal, no deja de ser un reto para la orquesta a la hora de ofrecer esta versión con un director que desde el primer atril destacó junto con una lectura orgánica , gestos económicos y respiración conjunta su liderazgo visual y auditivo resaltando las cualidades y calidades de los instrumentos en sus intervenciones solistas.
Muy desacertado es permitir que luego de los primeros diez minutos que comienza el concierto den acceso al público que llega tarde bajando en fila india hacia las primeras ubicaciones de la sala, esta acción se vuelve vulnerable para los músicos y violenta para el público presente.
Fotografía: Santiago García/DNEE
Función del Viernes 4 de septiembre 2026 - Sala Argentina del Palacio Libertad.
Por Sabrina Abalo
Lic. en Crítica de Artes, especializada en música académica
Universidad Nacional de las Artes
Maestranda en Investigación en Artes Musicales - UNA