Werther el gran drama lírico de finales del Romanticismo francés subió a escena en el Teatro Colón
Werther el gran drama lírico de finales del Romanticismo francés subió a escena en el Teatro Colón
Jules Massenet (1842 – 1912)
Drama Lírico en cuatro actos (1892)
Libreto en francés del dramaturgo y libretista
Édouard Blau (1836 – 1906 ), Paul Milliet ( 1848 – 1924 )
y Georges Hartmann (1843 – 1900).
Basada en la novela epistolar Las penas del joven Werther (1774) de Johann W van Goethe (1749 – 1832).
DIRECCIÓN MUSICAL Ramón Tebar
DIRECCIÓN DE ESCENA Rubén Szuchmacher
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO Jorge Ferrari
DISEÑO DE ILUMINACIÓN Gonzalo Córdova
COREOGRAFÍA Marina Svartzman
ASISTENTE DE DIRECCIÓN DE ESCENA Florencia Ayos
ASISTENTE DE ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO Florencia Tutusaus
Werther
Jean-François Borras, tenor
Charlotte
Annalisa Stroppa, mezzo
Sophie
Jaquelina Livieri, soprano
Albert,
Alfonso Mujica, barítono
El alguacil
Cristian De Marco, bajo
Johann,
Sebastián Sorarrain, barítono
Schmidt
Pablo Urban, tenor
Kätchen
Rocío Arbizu, mezzo
Brühlmann
Mauricio Meren, barítono
Entre la seducción vocal y la instrumental
Lo que fue definitivamente el ocaso para el sufriente Werther fue una gloria para los asistentes, gran disfrute de este título que llevaba unos diez años a la espera de volver a las tablas del Teatro Colón
En pleno Romanticismo Alemán se instala el famoso movimiento literario llamado “Sturm und Drang” una clara revolución en contra de la Ilustración donde se permitió dejar de lado a la razón para dar lugar a las pasiones y manifestaciones espirituales deliberadamente. Las penas del joven Werther, obra considerada un hito en la literatura universal escrita por el - hasta ese momento - desconocido escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe es la novela que de alguna manera marca el comienzo del período Romántico y una de los mayores modelos de este movimiento.
Un siglo más tarde, el compositor francés Jules Massenet, último exponente de la ópera romántica francesa da vida a esta desgarradora historia del amor no correspondido; curiosamente la primera representación de Werther tuvo lugar en la Ópera Estatal de Viena, en febrero de 1892 con libreto en alemán del escritor y crítico musical Max Kalbeck (1850 – 1921) cuyo resultado fue una modesta recepción, en diciembre del mismo año se presenta en el Gran Teatro de Ópera de Ginebra con libreto en francés tal cual se conoce y se sigue sosteniendo hoy en día.
Sobria, sin elementos distractores, pero con la esencia de la vida verde, recordemos que Goethe dedica mucha tinta a describir a Werther como un gran amante de la naturaleza y la enormidad de la rama del árbol bien tupida colgada en el primer acto da cuenta de la importancia de este detalle, así fue la escenografía a cago de Jorge Ferrari, el mismo efecto resultó en el vestuario: simple y con diseños más bien livianos que permiten la fluidez en el movimiento.
Comprometida y acertada fue la dirección de escena de Szuchmacher junto con la coreografía discreta de Svartzman ambos abrieron juego a una mesurada combinación de movimientos con un montaje preparado para dejar incluso librado a la imaginación del espectador (enormes paredes mediante) que pasa fuera de la escena principal. La culminación del cuadro recae en la delicada iluminación a cargo de Córdova.
Vocalidades distintivas:
La seducción tímbrica en la gorge de Borras fue instantánea, impecable dicción (no se espera menos) y un acaudalado prolijo y controlado registro agudo con un admirable manejo de los pianísimos que se oyeron amablemente en toda la sala.
Stroppa con voz densa en su textura y de color oscuro (tal vez demasiado para este rol), logró una Charlotte cautiva de los mandatos familiares convincente en su mezcla de amor y no amor logrando también una emisión clara y cuidada en los dúos junto a su compañero.
Por su parte Mujica, el prometido bastante mayor de Charlotte sostuvo una actuación más bien escueta pero su canto fue siempre correcto. Dueña de una acaudalada voz, bien reconocida y timbrada sobre todo en su registro medio, Livieri mantuvo con gran aptitud toda su interpretación para el papel de Sophie.
Completan de manera muy apropiada el reparto De Marco, Sorarrain y Urban; Arbizu por su parte ofreció una prolija línea vocal y Meren llevó a cabo un buen papel de borracho amorosamente desesperado.
Cálidos aplausos fueron destinados a las voces que conforman parte del coro de niños del teatro con la preparación a cargo de su directora Helena Cánepa. Completamente inmersos en la historia y en la escena, con una afinación correctísima llevando adelante los cantos navideños marcados en la obra.
Destacadísimo fue el trabajo en el foso: una interpretación inobjetable de la Orquesta Estable dirigidos con gran pericia por el maestro español Ramón Tebar, las impecables intervenciones solistas del violín, Oleg Pishenin, el arpa en manos de Melissa Kenny y el poderoso y dramático violonchelo a cargo de Stanimir Todorov. Así mismo resultaron infalibles los metales en los momentos cruciales, el conjunto todo pudo transportar poesía y tragedia sin estancamientos, se comprobó la gran orquestación fiel de Massenet puesta al servicio en una estable que permitió saborear todo el universo cromático de una partitura tan bella.
Un gran experiencia que puso sobre el escenario una equilibrada relación entre foso – escenario luciendo voces preparadas para darlo todo y una música exigente y sin descanso, puramente francesa que deleitó a un teatro entero.
Función estreno, domingo 24 de agosto de 2025 en la sala principal del Teatro Colón.
Por Sabrina Abalo
Lic. en Crítica de Artes
Universidad Nacional de las Artes