Con un Concierto fuera de serie, el Mtro Claudio Barile celebró sus 50 años como miembro de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
Con un Concierto fuera de serie, el Mtro Claudio Barile celebró sus 50 años como miembro de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
PROGRAMA:
Parte I
Johannes Brahms
(1833-1897)
Canto de las parcas op.89
Nänie op.82
Ensamble Vocal Cámara XXI
Director
Miguel Ángel Pesce
Parte II
Lowell Liebermann
(1961- )
Concierto para Flauta y Orquesta Op.39
I. Allegro moderato
II. Molto adagio
III. Presto
Flauta solista, Claudio Barile
Aleksander Skriabin
(1872-1915)
Poema del Éxtasis Op.54
Elias Grandy, Dirección orquestal
El Canto de las parcas, es la última obra que Brahms compuso para orquesta y coro mixto, fue en el año 1882 y es bastante poco interpretada en la actualidad. Proviene de un pasaje de la Ifigenia en Táuride de Goethe en la que su protagonista –Ifigenia–rememora un canto que le fue enseñado de niña; canto que tendría una función pedagógica, moral y hasta teológica. La obra está escrita en forma continua, sin embargo se podría identificar en ella similitudes con el Rondó y con la Forma de Sonata. Brahms orquestó esta obra de manera bastante sombría y por momentos hasta desoladora como lo reflejó el Ensamble Vocal XXI, voces oscuras que lograron una perfecta comunión con los instrumentos de la orquesta. Nänie en cambio fue compuesta un año antes y dedicada a un pintor alemán, amigo de Brahms, Anselm Feuerbach, la obra musicaliza el poema "Nänie" de Friedrich Schiller que trata sobre el lamento profundo de lo inevitable: la muerte. El conjunto vocal dirigido por su fundador el M° Ángel Pesce ofreció una versión sobria y a la vez rica en su musicalidad interpretando prolijamente los cambios de carácter que la obra requiere. Sobre el final del poema Nänie, nombre de la diosa romana Nenia que además significa canción fúnebre, se introduce una mirada distinta sobre la muerte, no como algo estrictamente negativo sino como un luto inevitable en el que el dolor y el placer de amar se unen; sobre ese final se escuchó una gran orquesta con voces que acompañaron fielmente el destino que el compositor quiso para ese poema.
Maestro de maestros:
El Concierto Op. 39 escrito en el año 1992 por el neoyorquino Lowell Liebermann, tonal en su totalidad, es una demostración completa de virtuosismo para la flauta por su gran cantidad de dificultades técnicas, pasajes realmente complejos de abordar y la velocidad que alcanza sobre todo en el primer y tercer movimiento. Una suerte de “alivio momentáneo” se puede experimentar en el segundo movimiento, siendo la parte más lirica – romántica de una de las obras más conocidas del compositor, que además está incluida como repertorio destacado para flauta del siglo XX. Es una obra escrita y dedicada al gran flautista proveniente de Irlanda del Norte James Galway, quién fue maestro de Claudio Barile en su residencia en Estados Unidos. El propio Galway le confesó al compositor que necesitaba indagar sobre una obra nueva ya que había llegado a abordar hasta ese momento todas las dificultades técnicas y expresivas para la flauta, por este motivo le pidió que escriba un concierto para él.
Una gran noche para un gran solista:
Barile cuenta con una gran trayectoria musical que muchas veces esta condición no la da ni el tiempo transcurrido arriba de un escenario, ni el “talento” que le permite obtener ciertas habilidades, tiene que ver tal vez con la impronta de cada persona, con la inteligencia musical que se desarrolla a lo largo de la formación, con la prestancia en manejar bien las dificultades y con la dedicación que el músico apasionado le concede a su instrumento; muchas veces la suma de todas estas cuestiones definen al intérprete y lo posicionan en un rango destacado como sucede con el flautista argentino quien ingresó cómodamente al escenario como quien ingresa al living de su casa y simplemente brindó con gran destreza una interpretación sólida y fiel de la obra de Lierbermann, uno de los compositores más prolíferos para flauta que en 1994, la National Flute Society of the United States, nombró esta producción como la mejor nueva obra para este instrumento.
Fuera de programa, el solista ofreció dos obras separadas por más de 230 años entre sus compositores: primero una exquisita versión del movimiento Andante de la Sonata en Mi menor BWV 1034, de J.S.Bach acompañado en el piano por el M° Javier Mas, y luego una ejecución cristalina del Estudio N° 4 para flauta sola de Astor Piazzolla.
El programa cerró con una mística versión del Poema del Éxtasis de Scriabin que compuso en una zona cerca de Génova, en soledad, mientras evitaba una sociedad rusa censurada por los acontecimientos políticos del momento. Influenciado por las ideas de la escritora ocultista y teósofa rusa Madame Blavatsky, el compositor moscovita escribió esta partitura que según su propia descripción es reveladora y propiciatoria para la fusión de todas las artes.
Scriabin detalla las tres secciones de esta manera:
1. Su alma en la orgía del amor
2. La realización de un sueño fantástico
3. La gloria de su propio arte
La Orquesta Filarmónica de Bs. As junto con el director invitado Elias Grandy brindaron una soberbia versión del poema lleno de fascinantes excesos destacados puntualmente por el compositor; la sección central presenta las tres ideas principales de la obra donde brillaron especialmente la concertino invitada Ana Cristina Tarzta y el trompetista Fernando Ciancio, con un gran grupo de cornos que lo acompañaron y una percusión que también se unió perfectamente para celebrar la obra. Un gran logro también por parte de Grandy fue de alguna manera influir casi mágicamente sobre un público que permitió que la música siga sonando aún luego de que el director bajara sus brazos en señal de final.
Función del sábado 9 de noviembre de 2024 en la sala principal del Teatro Colón.
Por Sabrina Abalo
Lic. en Crítica de Artes
Universidad Nacional de las Artes