Magnífico debut del cellista francés Aurélien Pascal junto a la Filarmónica de Buenos Aires.
Magnífico debut del cellista francés Aurélien Pascal junto a la Filarmónica de Buenos Aires.
Programa:
PARTE I
Johannes Brahms
(1833-1897)
Obertura del Festival académico, op. 80
Camille Saint-Saëns
(1835-1921)
Concierto para violonchelo y orquesta nº 1 en la menor, op. 33
I Allegro non troppo – Animato – Allegro molto – Tempo I
II Allegretto con moto – Tempo I – Un peu moins vite
III Molto allegro
Violonchelo
Aurélien Pascal
PARTE II
Johannes Brahms
Sinfonía nº 2 en re mayor, op. 73
I Allegro non troppo
II Adagio non troppo
III Allegretto grazioso (quasi andantino) – Presto ma non assai
IV Allegro con spirito
Dirección musical
Manuel Hernández-Silva
Luego de renunciar a algunos reconocimientos universitarios muy importantes que ya le habían sido ofrecido años anteriores, en 1879 la Universidad de Breslau (Breslavia), Polonia le concede a Johannes Brahms el doctorado honoris causa. Bernhard Scholz director de música de la universidad en ese momento y amigo personal del compositor conociendo la fobia que Brahms tenía a los viajes por agua le pidió que el agradecimiento al claustro académico lo haga con música. Y así fue que durante el verano del año siguiente escribe con admirable detalle una jocosa partitura llamada Obertura del Festival Académico donde mezcla elementos serios con un estilo claramente festivo desde donde emergen cuatro canciones “de cervecería” muy populares y conocidas por los estudiantes alemanes. En cada una de ellas aporta un rasgo distintivo que conecta al compositor con la vida estudiantil de los años 50’. La Filarmónica de Buenos Aires abrió el concierto haciendo honores a esta partitura junto a la entusiasta dirección del M° venezolano Manuel Hernández – Silva.
El Concierto para violonchelo y orquesta n° 1, en la menor Op.33 podríamos decir que es una pieza cabecera de los cellistas, obra rítmicamente comprometida para integrar con el conjunto, en este sentido es necesaria la pericia del director para lograr la correcta competencia de habilidades, la partitura una gran demostración de destreza rítmica con tresillos y más tresillos invitados a esta dupla con orquesta se completa con tres secciones interpretadas sin pausa, tomada de esta manera como una pieza de larga duración (20 minutos aproximadamente); cada una de las secciones presenta una breve introducción orquestal donde se adelanta la idea que luego se desarrolla en ellas. Si tenemos en cuenta esta proyección podemos pensar este concierto como una gran obra que evoca la forma sonata por la disposición del material temático que vuelve en la tercera sección como en una suerte de re exposición.
Con gran soltura de arco, el solista Aurélien Pascal hizo su intervención plasmando desde el inicio un sonido elegante, sobrio, argumentando una delicada melodía del primer tema que se mantuvo en los matices de los pianos tal como indica la obra. La orquesta por su parte juega un papel tan importante como clave porque no solo funciona como motor de acompañamiento sino que comparte las prioridades temáticas que propone el solista: secciones apasionadas e interconectadas, tal vez la del medio sea la más contrastante llevando al instrumento a sus registros más graves con un aire de carácter más ligero. Se observó gran dominio de esta cualidad destacándose toda la cuerda con una proyección sólida y uniforme y acompañando también la gama sutil de intensidades que demanda la parte, mientras el solista llevó el concierto a sofisticados momentos donde el sonido lució impecable poniendo por delante su forma natural de tocar por sobre el tecnicismo que paradójicamente es lo que primero se incorpora para lograr luego una naturalidad a la que no todos llegan.
foto: Arnaldo Colombaroli
Siendo éste uno de los conciertos más escuchados en las audiciones especificas para este instrumento, el valor musical que le otorga la calidad lirica del violonchelo en comunión con la delineada y cuidada orquestación sumado al peso que se agrega en línea pedagógica lo colocan en un lugar imprescindible dentro del canon musical occidental convirtiéndolo en uno de los conciertos más accesibles y prioritarios que todo violonchelista debe transitar.
Con 30 años hizo su debut en el Teatro Colón y fuera de programa presentando otro repertorio, el violonchelista francés ofreció un memorable Estudio n° 7 de Jean – Louis Duport (1749 – 1819) y en segundo lugar exteriorizando aún más el carácter de la obra, un impresionante tercer movimiento de la Suite para violonchelo solo de Gaspard Cassado (1897 – 1966). Pascal toca en un Charles – Adolphe GAND de 1859.
Escrita en la forma clásica, la Sinfonía N° 2 en re menor, Op. 73 evoca todas las características del eje romántico del compositor donde se apoya para darle vida a una de las piezas más celebradas por las orquestas del mundo. Emplazada en sus cuatro movimientos formales esta sinfonía despunta casi constantemente un clima alegre combinado con un leve carácter pastoral. Sobresalieron en sus performance el corno, y la fila de los viento - madera durante el envolvente primer tema, los cellos representando la melodía del desolador segundo movimiento, el oboe abriendo el tercero y por último destaco la batuta enérgica y acertada del director que llevó a la orquesta a un final con el cuarto movimiento lleno de dinamismo que culmina con una explosión de alegría sostenida hasta el último compás por los metales.
Brahms fue admirado por muchos de sus contemporáneos por ser un continuador de las formas clásicas y hoy la música pura de Brahms resplandeció en la función de abono n° 9 de la Filarmónica de Buenos Aires junto a Hernández – Silva, el director invitado.
Función del sábado 23 de agosto de 2025 en la sala principal del Teatro Colón.
Por Sabrina Abalo
Lic. en Crítica de Artes
Universidad Nacional de las Artes