Una gran noche para la cornista Michelle Wong junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Una gran noche para la cornista Michelle Wong junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
PROGRAMA:
Parte I
Jean Sibelius
(1865-1957)
El cisne de Tuonela, de Las leyendas de Lemminkäinen, Op. 22
Gaetano Donizetti
(1797-1848)
Concertino para corno inglés en sol mayor
Parte II
Anton Bruckner
(1824 – 1896)
Sinfonía Nº 4 en mi bemol mayor, WAB 104 “Romántica”
I Bewegt, nicht zu schnell
II Andante quasi allegretto
III Scherzo. Bewegt
VI Finale. Bewegt, doch nicht zu schnell
Tal vez el Concertino en Sol mayor de Donizetti para corno inglés y orquesta es una de las partituras más virtuosas escritas para este instrumento. Con tan solo 20 años el compositor le da vida a esta obra mucho antes de escribir óperas, sin embargo ya en su forma se perciben grandes rasgos de su futuro lenguaje operístico.
La obra inicia con un tema con tres variaciones, donde en cada entrada la dificultad crece y se apodera del instrumento y luego cierra con un movimiento más complejo aún en tiempo Allegro; es una pieza con enormes desafíos técnicos, expresivos, dinámicos y difícil de mantener la precisión durante su transcurrir.. Michelle Wong, destacada instrumentista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires demostró en ambas obras, de épocas y características muy distintas un conocimiento minucioso del instrumento y sus posibilidades ofreciendo una interpretación limpia, discreta pero con mucho encanto donde pudo abordar con soltura los ornamentos como parte de las tantas dificultades que presenta la partitura.
En Sibelius, dictó una clase magistral sobre el control del aire y sobre cómo mantener vivo el sonido de la muerte que apenas comenzó la obra llenó la sala de misterio. La solista le dio forma y color al lúgubre cisne que vive en las turbias aguas del río negro, en Tuonela, reino que pertenece al terreno de los muertos, segunda de las cuatro piezas sinfónicas que conforman Las leyendas de Lemminkäinen.
Michelle Wong tiene muchos atributos: presencia escénica, musicalidad, profundo conocimiento de la raíz de lo que interpreta, características que denotan la precisión de lo que explica mientras toca. Brindó un concierto con calidad desde el compás cero; ella no es solo una ejecutante del corno inglés, es dueña de un vasto entendimiento entre la tríada musical muchas veces perfecta: compositor - intérprete - instrumento.
Fuera de programa, la cornista obsequió junto a su hermano Nelson Wong quién la acompañó en órgano una versión íntima y conmovedora del Ave Verum Corpus de W.A.Mozart que seguramente atravesó las almas presentes en ese momento y para siempre!
Otro mundo se manifestó en la segunda parte de este gran programa que Wong dejó en claro ascenso. La Sinfonía N° 4 Romántica de Anton Bruckner, compuesta en el año 1874 dejó mucho en el camino esta vez. Tuvo un comienzo inseguro, y así siguió el recorrido hasta por lo menos el final del segundo movimiento con fluctuantes pasajes que mejoraban durante el tutti. El tercer movimiento, demanda aún más atención porque tal vez es el más difícil de todos por sus cambios de tempo, la entrada de cada solista, su entramando orquestal en general; un scherzo que exige mucha precisión y eso fue lo que no se notó; por su parte, los pedidos del director invitado, el M° Fabio Mechetti se vieron más claros recién en el cuarto movimiento: finale.
Destaco igualmente los cambios de dinámica y los diferentes colores en el discurso bruckeriano, la intervención de algunos de los instrumentos solistas y la consistencia sonora por fila en algunos pasajes, quedando todo en manos de los músicos de una gran orquesta que tiene al público acostumbrado al “buen sonar”.
La sala estaba colmada de una audiencia que especialmente en esta función faltó bastante el respeto; el famoso aplauso fuera de lugar versus los “silenciadores” fueron la causa permanente de un clima que la orquesta no podía terminar de armar. Una segunda parte que pareció otro concierto, otro día, otro final.
Función del sábado 16 de noviembre de 2024 en la sala principal del Teatro Colón.
Por Sabrina Abalo
Lic. en Crítica de Artes
Universidad Nacional de las Artes