La directora griega se presenta por segunda vez en el país para abrir la temporada de conciertos de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Se escucharán obras de Schönberg y Beethoven en la sala principal del Teatro Colón.
Por Sabrina Abalo
IG: musica_crítica
Es tu segunda visita en la Argentina, no?
Así es.
Pregunta casi obligada, ¿Qué se siente dirigir en el Teatro Colón?
Ah!!!! es lo más bello que he vivido en mi vida profesional y se lo he dicho al público. Cuando entré a mi primer ensayo en la sala, lloré. He visitado muchos teatros, muchos, pero el Teatro Colón es una experiencia monumental, tiene una energía realmente deslumbrante.
¿El programa lo armaste vos?
No totalmente, como sabemos, este año se cumplen los 150 años del nacimiento de Arnold Schönberg y me propusieron dirigir esta obra y yo acepté enseguida. Es una de las partituras más bellas que he dirigido y que existen dentro del repertorio, pero es tan difícil que normalmente no la programaban, estamos ante una obra que demanda mucha gente y mucho tiempo de preparación; está llena de detalles, cada integrante de la orquesta es un solista. La complejidad es tal que es como tener a Wagner, Berg, Mahler y Strauss pero resumidos en Bach porque tiene todo el contrapunto que ofrece Bach en Schönberg. Esta pieza es una experiencia total!
¿Porqué la elección de los extremos del romanticismo? Beethoven asomando en la nueva era romántica y Schönberg con el último respiro de la época?
Porque queremos abrir la temporada de manera triunfal, Schönberg triunfa con el final del romanticismo, esta obra demuestra justamente el fin de un tiempo. Y por su lado Beethoven también con este gran concierto tiene su lado bien pomposo y nos pareció fantástico éste programa para el comienzo de temporada.
¿Porqué Schönberg se escuchará primero?
Es una idea mía, considero que el Poema Sinfónico de Schönberg es algo nuevo para el público y necesitamos la concentración de todos porque nos vamos a embarcar en un momento difícil, grande, hasta incómodo, caótico, con idas y vueltas de tensión y de calma. Luego de tener todas estas sensaciones juntas, quiero llegar a una obra más lineal y enfocarnos en lo que para el público puede ser volver a su zona de confort. Además rotando el orden “tradicional” de las obras, le damos al solista, en este caso, al pianista invitado Homero Francesch, la oportunidad de tener un momento especial dentro del concierto.
Piezas tan grandes como el N° 5 “Emperador” si bien tienen el formato concierto, ya no parecen serlo, son como sinfonías realmente, son tan enormes y tan llenos de fuerza que personalmente no me parece posible ponerlo primero. Me gusta cambiar mis programas, en ellos siempre trato de ofrecer al público una línea emocional para que lo vivan como una experiencia envolvente y no fragmentada en esta obra por un lado y esta otra por el otro. Las obras trascienden las temáticas, son experiencias completas y únicas y solo ocurren una sola vez en ese momento y en ese lugar y esta sensación es la que quiero que el público pueda vivir y llevarse a su casa. Y en cuanto a Arnold Schönberg, estoy segura que luego de la “experiencia Schönberg”, el público van a ir a indagar sobre este compositor tan especial.
¿Cómo encontraste a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en esta nueva visita y en su inicio de temporada?
Muy bien! Normalmente tengo experiencias muy buenas con las orquestas con las que ya he trabajado, pero hay muy pocas con las que tengo una relación especial y Filarmónica es una de ellas. Yo siento que tuvimos una conexión especial desde el principio, ellos me abrazaron y yo los abracé a ellos. Somos un equipo que queremos compartir la profundidad de las obras, quizás no todos tenían la mente preparada para la experiencia de Schönberg, tal vez por no saber que iba a pasar conmigo y la obra en sí, pero llevamos más de una semana de mucho ensayo, mucho detalle, encuentros parciales y todo fluye de maravillas.
¿La orquesta se acopla a la dirección, o la dirección a la orquesta, que es lo que prima?
Lo más importante no es dirigir una orquesta, es dejarlos oír y convencerlos de que ellos son los que tienen la música. Necesitan primero conocer la obra, oírla y luego hacer. Creo que es fundamental dejar a los solistas de fila “hacer”, nosotros como directores tenemos que entender que estamos trabajando primero con seres humanos y luego con músicos muy competentes, que han llegado a un nivel muy alto, entonces es importante tener la vista general de la obra por supuesto, pero hay que dejar tocar a la persona porque esa persona es quien tiene el instrumento, quien toca.
Los músicos tienen que poder tocar con libertad. Nosotros podemos ayudar a mejorar el sonido que trae consigo, pero la música sale de la creación del grupo. Lo importante es tener el liderazgo pero a la vez el seguimiento para poder incorporar mutuamente la idea que todos queremos para que la obra suene como debería. Estar subida a un podio pasa a ser la cosa menos relevante de todas, porque sencillamente todos vamos hacia un mismo lado y todos queremos llegar lo mejor posible.
Antes de conocer y de tener tu primer ensayo con la masa orquesta ¿Hay algún ritual previo?
Primero hago un reconocimiento de toda la orquesta y en general, depende la obra, pido más ensayos. Si es muy difícil casi siempre luego del primer ensayo trato de tener parciales, de esa forma podemos llegar más a fondo con los detalles y las dificultades que en general la obra demanda, los ensayos parciales son sumamente importantes para entender la estructura de la obra, para comprender que hacemos y porque lo hacemos, porque de ese entendimiento vamos a poder crear los sonidos que queremos. El sonido es fundamental, tal vez con poco tiempo no se puede crear el sonido “especial”, el sonido que uno quiere, pero sí hay tiempo, para cambiarlo, entonces las orquestas saben conmigo desde el primer ensayo, que quiero como resultado final para una obra.
Cada vez que te subís a un escenario, ¿hay un desafío esperándote, verdad?
Si! Pero es un desafío conmigo misma; siempre estoy tratando de mejorar mis habilidades, de incorporar cosas nuevas, siempre sigo aprendiendo. El desafío tal vez es permanente: mantenerme conectada a la realidad y con la vida en general.
Con la orquesta lo importante es ser honesta, pienso que mantener la ética lo es todo, la música no es solamente una cuestión de disfrute, nosotros lo llamamos estado político: trabajar éticamente con el arte y la música; entonces el desafío sería mantener el camino honesto y concentrarme en lo verdaderamente importante que son los seres humanos, para mí mantener buenas relaciones humanas es fundamental para la retroalimentación en el arte y en cualquier terreno.
Si bien el Poema Sinfónico está escrito en 4 partes suena todo en un movimiento continuado, podemos pensar que esas partes no son demasiado identificables para el oído del oyente “común”, la partitura se vuelve así muy difícil, entre otras cosas por el entretejido de líneas melódicas que aparecen permanentemente. Como es el proceso de la lectura de esta obra con la orquesta?
Está muy bien que la orquesta sepa, sobre todo en el primer ensayo, que quiso representar Schönberg con este poema, podemos hablar un poco de la historia como para darle un marco, pero luego de eso, hay que saber que esta pieza no es lineal, por el contrario tiene muchos planos sonoros; hablamos de una obra que en cada página tiene por lo menos 3 o 4 melodías que están sucediendo al mismo tiempo. La lectura de esta obra es tan compleja que es casi imposible oír todo al mismo tiempo; por supuesto que el director lo tiene que hacer y los músicos tienen que aprender durante el proceso de ensayos con quien están tocando o contra quien están tocando, tener este concepto claro les aporta mucha información sobre lo que tienen que hacer en los distintos momentos del discurso musical.
Acá es donde el trabajo del director se visibiliza, mientras nosotros entendamos que pasa en la obra, lo podremos comunicar a los músicos, hay muchas formas de comunicar, pero la que mejor me funciona por lo menos a mí, es la manera holística, comunicar con todo el ser; si yo ya asimilé la obra y la tengo dentro de mí, la puedo transmitir de una manera más natural y directa a los demás.
¿Qué esperas del público después de Schönberg?
(risas) Espero que todo el mundo pueda tener una experiencia trascendental! Simplemente se tienen que dejar llevar y permitir que la pieza entre en sus cuerpos.
Menos del 10% de los directores de orquesta de todo el mundo son mujeres. Actualmente, ¿sigue siendo complicado hacerse un lugar en el podio?
Para mí ya hemos cambiado eso, pero no todo el mundo fue informado, el campo ahora está cada vez más abierto a las mujeres. Personalmente al principio de mi carrera como directora he tenido algunos problemas, un obstáculo era la edad, con 35 años no podía acceder a las escuelas, a los seminarios, las competencias; para colmo se me ocurrió ser madre y de mellizos (risas). Creo que soy el ejemplo típico de una mujer que promulga: se puede hacer todo simplemente hay que proponérselo, pero a la vez creo que hay que tener una imagen real y consciente de las capacidades que cada uno tiene y luego echar raíces y volar, necesitamos las dos cosas y saber que podemos tener solamente un 5% de “talento”, el resto es trabajo. La dirección de orquesta es: organización, administración y salud. La competencia es tan grande, tan fuerte y muchas veces tan mala que además necesitamos tener resiliencia.
¿Cómo sigue tu agenda luego del Teatro Colón?
Viajo a la Ópera de los Ángeles, soy asistente del director en Turandot (Puccini), luego dirijo Cosi Fan Tutte (Mozart) en Sidney Ópera House, más tarde, un concierto en Montevideo (Uruguay), en el Teatro Solís, un concierto en Porto Alegre (Brasil) y luego estaré en Bélgica, en Flandes en la Ópera Vlaanderen. Tengo una agenda nutrida hasta navidad por lo menos.
Zoe Zeniodi
Directora de Orquesta
En la voz de la maestra:
🎵 Somos un equipo que queremos compartir la profundidad de las obras.
🎵 Lo más importante no es dirigir una orquesta, sino dejarlos oír y convencerlos de que ellos son los que tienen la música.
🎵 Estar subida a un podio pasa a ser la cosa menos relevante de todas.
🎵 Soy el ejemplo vivo de una mujer que promulga: se puede hacer todo simplemente hay que proponérselo
🎵Tenemos solo un 5% de "talento", el resto es trabajo.
🎵 La dirección de orquesta es: organización, administración y salud.
Sitios muy importantes para visitar si estás interesada en la dirección orquestal:
Un sitio donde plasmar reseñas, entrevistas, actualizar agenda de conciertos, divulgar datos sobre las obras, novedades musicales, libros, discos, difundir el programa de radio .