Existen diferentes tipos de investigación que nos permiten avanzar en el conocimiento en la educación. Vamos a ver los más utilizados y qué función cumple cada uno de ellos.
En primer lugar, debemos tener en cuenta cómo se investiga en educación, una disciplina perteneciente a las Ciencias Sociales.
El conocimiento en esta disciplina se basa en el método científico, concretamente en el modelo empírico, que está basado en la experimentación y la observación de fenómenos. Al observar y experimentar, aplicamos la lógica, que surge del razonamiento empírico. Este tipo de investigación nos permite conocer las características de nuestro objeto de estudio y las relaciones básicas que existen.
Se trata de un conocimiento progresivo, ya que las conclusiones de estas investigaciones no son el fin en sí mismo, sino que permiten la reflexión y la continuación en la profundización del conocimiento. Este tipo de investigación permite incorporar nuevos conocimientos y procedimientos para ampliar información, o incluso corregir conclusiones erróneas.
La investigación educativa utiliza a menudo la probabilidad como medio para extrapolar unas conclusiones a toda la población. Esto se debe a la imposibilidad o extrema dificultad que existe para estudiar a todas las personas que pertenezcan a un grupo de estudio. Por ejemplo, si queremos investigar cómo afecta el hábito de la lectura en la comprensión lectora a los 10 años, será muy difícil estudiar a todos los niños y niñas de 10 años, por lo que se extrae una muestra representativa, y se aplica probabilidad para saber si es aplicable a toda la población de 10 años.
Cada tipo de investigación que vamos a ver aquí nos resulta útil en un momento determinado, por lo que es importante tener muy claro el objetivo de cada tipo de investigación y saber cuándo debemos utilizarlos.
La revisión teórica no encaja en el método empírico, ya que no se basa en la observación ni en la experimentación directa. Sin embargo, resulta especialmente útil si se está empezando a investigar un tema o se quiere realizar una lectura simplificada para actualizarse en un tema. La revisión teórica consiste en recopilar todo el conocimiento actualizado sobre un tema concreto objeto de investigación. Para ello, se hace una búsqueda de todas las investigaciones relevantes más actuales y se expone el tema.
Entrando en el método empírico tenemos diferentes tipos de investigaciones, como veremos a continuación. La mayor parte de los estudios empíricos podríamos decir que son estudios estáticos, pues una vez terminado el estudio y obtenidas las conclusiones, terminaría la investigación. Sin embargo, también existe una variante de la investigación muy relevante en el ámbito educativo que podemos considerar dinámica: la investigación-acción, ya que las conclusiones nos sirven para planificar un nuevo estudio, que nos permita avanzar aún más en el conocimiento. Por lo que vamos a ver la investigación-acción como un punto diferente al resto de estudios empíricos.
Según el objetivo que se persiga con la revisión teórica, podemos hablar de revisiones explicativas o revisiones evaluativas.
El objetivo de una revisión explicativa es exponer un tema para tener una idea clara y actualizada sobre las bases del mismo. En este tipo de revisión, por tanto, se recopilan y clasifican los estudios de los últimos años sobre un tema, sus características y las relaciones con temas similares.
El objetivo de una revisión evaluativa es responder a una pregunta de investigación. En este tipo de revisión se parte de una pregunta que se hace el autor y que quiere dar respuesta a través de la recopilación de los últimos estudios científicos, en lugar de poner en marcha un estudio propio con sujetos.
Los estudios empíricos podemos dividirlos en dos tipos: por una parte, encontramos los estudios que utilizan métodos descriptivos, basados en describir la situación a evaluar sin incluir una intervención. Por otra parte, encontramos los estudios que utilizan métodos experimentales, basados en incluir una intervención y evaluar los efectos que ésta produce.
Entre los métodos descriptivos podemos destacar los que se basan en la observación, las entrevistas y las metodologías con datos cualitativos. Estos métodos estudian las características de la situación, pero sin intervenir en la misma.
Los métodos experimentales buscan modificar alguna característica de la realidad para estudiar sus efectos. La introducción de algo nuevo en una realidad ya existente se puede denominar intervención. Si no podemos manipular cualquiera de las variables de estudio, no podemos hablar de un experimento. Entre los métodos experimentales, podemos destacar tres tipos de diseño en función de las características que se puedan manipular.
La investigación-acción consiste en una metodología cualitativa, es decir, que no operativiza cuantitativamente los datos para describir las situaciones. Es decir, explora todas las categorías para conocer en profundidad todas las variables que afectan a la situación, y no las reduce a cantidades y números que están más orientados a establecer generalizaciones o comparar situaciones.
La investigación-acción supone una excepción entre los métodos descriptivos ya que, a partir de la evaluación de la situación, establece una intervención. Y esto se debe a que se trata de un tipo de investigación dinámica, que permite mejorar sobre los resultados, por lo que las propuestas de mejora, que son intervenciones, deben probarse para comprobar resultados, reflexionar sobre si se pueden introducir nuevas mejoras sobre éstos, y así sucesivamente.
Por esta forma de proceder, la investigación-acción se ha convertido en un diseño muy relevante en el campo educativo, ya que siempre debemos pensar en cómo mejorar la situación educativa ante la que nos encontremos. Debemos ser personas proactivas.
Podemos reducir la investigación-acción a 4 pasos: la evaluación sobre la situación actual, la reflexión sobre qué debemos mejorar, la planificación de la intervención y su aplicación, es decir, la acción. A partir de esta aplicación, volvemos al primer paso de evaluar la situación, repitiendo cada fase del proceso tantas veces como sea posible.
Según el tipo de investigación que queramos realizar: descriptiva o experimental, y en función de otros muchos aspectos, como si los datos son cuantitativos o cualitativos, o si podemos controlar a qué grupo de intervención va a pertenecer cada sujeto de estudio, optaremos por un diseño de investigación u otro. Esto lo veremos en el paso 3, sobre el método de investigación.
De momento, detectar cuál es nuestro objetivo general de investigación, es decir, si nuestro objetivo es conocer la realidad educativa o es comprobar cómo funciona una situación educativa concreta (revisar Objetivos de la investigación educativa), será suficiente para saber si tenemos que utilizar un método descriptivo, en el caso de querer conocer una realidad, o un método experimental, en el caso de querer comprobar cómo funciona una situación.