Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta
darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que
forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agite suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una
sensibilidad incomprendida por el vulgo.
COMO EJEMPLO, ESTE IMPACTANTE POEMA DE
Llámame cuando no escuches nada,
como si no hubiera nada.
Lo que desconoces, lo quiero contigo.
Espacio en blanco
después de la catástrofe.
Me miras y solo veo eso.
Espacio en blanco y respiras.
Llámame a gritos, con impulsos,
los tuyos, los auténticos.
Las luces del alma también me
llaman.
Ecos que escucho, vienen de tu voz,
lejana. Acércate.
Árbol que naces de día,
tus ramas talan la muerte,
que sangra por tus raíces
y tu mirada se detiene.
Río de sangre que cubres mi cuerpo,
ahogas mis ansias de vivir
y me duermes en tu pecho.
Blanca mirada cubre tu rostro, mediodía.
Amanece ante tus ojos.
Duele mi cara, mi sueño.
Mediodía, despierto a oscuras
en tu profundo TI, TI, TI.
Cristina Álvarez
Emma, Aynara, Rodrigo, Alba