Unos días cipreses, otros álamos
PARA QUE NO TE PREOCUPES
Entre cielos de azules transparentes,
besos de amentos y de brotes,
iniciará Perséfone muy pronto
su mítico retorno.
La tierra alterará
el ritmo en sus latidos más profundos,
ansiando temblorosa el beso rubio y ancho
que anidará en su frente.
En las tibias solanas de los montes
recogeré tomillo florecido,
para adornar tus pechos florecientes.
Cubriré de perfumes de romero
tus miradas, de fresas tus mejillas,
y de plumones rojos de pinzones
la seda de tus muslos y tu vientre.
Los trigos de tu esencia
-capullo inmaculado de metáforas-
serán regados a manto por la mía,
para que con hondura
te vayas enterando toda y para siempre
de que te quiero igual a lo largo que a lo alto,
... y dejes ya de estar tan preocupada
y de hacerme la misma pregunta tantas veces.