Entre nubes y calles
NO ES NORMAL
Me mirabas con ojos ardientes.
Tus labios vibraban de deseos.
Tu cálido jadear
hacía temblar la lumbre
de tus redondos pechos.
Tu vientre ondulaba rítmicamente,
como un campo de girasoles
acariciado por el viento.
Me quedé inmóvil.
Sin luz en el cerebro.
Aquello era insólito para mí.
Creí que se trataba de un sueño.
El alma silenciosamente
abandonó mi cuerpo.
Te ordené, como un autómata,
tus cabellos negros ...
... tus cabellos ...
Y salí despacio, sin decir palabra,
a contárselo al viento.
Cuando cesó mi llanto,
los dos buscamos por el jardín,
entre las hojas con brillos de luceros,
a mi extraña golondrina verde.
Y la encontramos agitada,
descompuesta, pensando en el infierno.