Entre nubes y calles
BAÑO EN EL RÍO
Los estratos de yeso lloran siglos.
Tengo las manos húmedas de savia
virginal y percibo aromas tibios
de sangre de homicidio. El viento roza
mi alma requemada. Las orillas
del río lloran lucen imposibles.
No veo tu cuerpo jugando en las laderas
con el verde de los pinos. Ni tus ojos
pintados en los cantos rodados ...
En un césped violeta sueño contigo.
Echo hacia atrás tu blusa, acaricio
las bellas alondras de tus mares
ignorados, abrazo tus noches onduladas
rebosantes de perfume de pan recién cocido.
Juntamos nuestros labios. Dulcemente
te recuerdo que tú y yo no hemos nacido.
- Tú, gladiolo brotado de una sombra.
Yo, pesadilla de un monje apóstata
con fragancia de pechos y color de vino-.
Corto, con pedernal de estrellas, tu mirada
para llevarla siempre conmigo;
te ofrezco mis siete corazones
para que siempre sean tuyos ...
El sol de Agosto grita. Muerde mi cuerpo.
El agua refresca mis suspiros. Intento
mover las aspas del molino ...
Pero sigo soñando en tus muslos empedrados
con infinitos granos de trigo.