Entre nubes y calles
EL SECRETO
Mis impulsos rasgaron el secreto
acercando tu rostro a mis palabras.
Una ráfaga azul de perdigones
atravesó los nidos de tus ánforas.
¡Cuánto amo tus esencias de grosellas!
¡Cómo adoro tu pulpa de manzana!
¡Cuánto deseo tu corazón sensible!
¡Cómo sueño sonidos de guitarra!
Temblaron ojos de botellas rojas
con tantos pájaros que se escapaban.
Tus cabellos deshojaban estrellas
desmayadas entre tus manos cálidas.
Cuando te dije que en mi vida cósmica
no mueren ni el amor ni las miradas,
comenzaste a llorar tus impotencias
en la boca de una copa crispada.
Salí con tus sollozos bajo el brazo
derramando claveles en tu espalda.
No volví la cabeza. Recorrí
las dunas de desiertos de esperanzas,
entre las sombras de espíritus muertos,
de una noche de noches de naranjas.
Las nubes no se angustian con el rayo.
Los ciervos no entienden a las campanas.
A un elefante en su senda de muerte
no le puede ayudar una jirafa.
Yo simplemente grito que te quiero,
para colgar mis gritos de las ramas
de un chopo solitario, en las llanuras
de soledad, que no te exige nada.
No llores tú. Deja que lo haga yo.
Vive las olas verdes de tus playas.
Abrázame en el viento que te besa.
Bésame en mis poemas que te abrazan.
Regálame un bisonte y una abeja
y con eso me basta.