Entre nubes y calles
YA TENGO TODO CLARO
Mi padre, cultivador de lirios,
no me previno, él era así por sufrimiento,
de que los girasoles podrían herirme
metafísicamente.
Reaccioné cuando el mar de lo blanco abstracto,
ese mar que me dormía a las noches conjugando,
estaba inundado de limones amarillos.
Su aroma de verde acidez, tan denso era,
me puso el Cosmos en los labios.
Corté las cuerdas vocales de rituales
patológicos.
Guardé la llave del mundo de los mitos,
y ya tengo encendidas las palomas
que alumbrarán hasta el final de mi río.