Entre nubes y calles
LLUVIA
Mi espíritu, flotando en el espacio,
veía a los buitres devorando mis entrañas.
- La leche de los pechos de las madres
seguía brotando, llena de amor, cálida y blanca -.
Los perros terminaron de devorar mis restos.
Mi esqueleto quedó calcinándose al sol de la mañana.
- En los castillos medievales
se estaban derrumbando las murallas -.
Entonces me di cuenta de que estaba muerto.
Y que seguía vivo en una luz anaranjada.
Unos jóvenes se extrañaron de mis huesos,
pero acabaron jugando con mi cráneo a patadas.
Llegaron a mis labios maldiciones ...
y entonces comprobé que recordaba.
Una niña verde cogió todo con respeto
y lo enterró en la arena de la playa.
Las olas me abrazaron, me besaron
y me cubrieron con algas azuladas.
- Los ciervos, en el bosque,
caían atravesados por las balas -.
Lo estaba viendo todo,
pero en otra dimensión y no pude hacer nada.
- Oía ruidos de cadenas, gritos de hambre,
dolor de multitudes, choques de espadas -.
En ese momento, en la lejana aldea,
comenzaron a sonar las campanas.
Las canciones de bronce se iban extendiendo
por la inmensa llanura descarnada.
Las cigüeñas, asustadas, levantaron el vuelo.
Las gentes se miraban asombradas.
Temerosas. En silencio ...
... estaban lloviendo millones de amapolas blancas.