Entre nubes y calles
CINCUENTENARIO
Noches de arácnidos. Tumultuosas noches
de hienas jugando al ajedrez con dormidos leopardos.
Somos hijos de luces de tinieblas.
Por eso llevamos rubíes en nuestras frentes
y un corazón de luciérnagas rodeando los labios.
Lo que hicimos ayer, hoy es historia.
La historia late en corazones labrados de injusticias.
¡Cómo lloro al escuchar las sirenas de los barcos!
Las estrellas siempre están en el cosmos.
A quien no pide perdón no perdonamos.
Quemaron con sotanas nuestros mejores bosques,
arrasaron con hisopos nuestros benditos campos,
hicieron esferas de carcajadas hirientes
y cargaron nuestros hombros con poliedros de espanto.
Huesos torcidos en yunques de terror.
Pesadillas de flechas clavadas en las lenguas.
Canciones y gritos ahogados en balcones
con los visillos rotos de arañazos de llantos.
Fue ayer cuando lo hicieron.
Era verano y hoy es verano.
Coronados de espigas de cincuenta años
seguiremos recogiendo recuerdos.
Quemaremos el miedo con sus crestas de trapos.
Limpiaremos la verdad del polvo de retablos.
Y todos la verán brillar
corriendo a lomos de cimarrones blancos.
Lavaremos nuestros rostros, ¡oh cuellos de jirafas!
De todo el barro con que los mancharon.
Que los rayos destrocen las estatuas
donde ha sido adorada la mentira por los gansos.
¡Qué hermosos son los unicornios verdes!
Limpios de todos los óxidos,
cerraremos sus bocas
cuando quitemos de las nuestras los candados.
Yo, polígono regular vestido de violeta
aumentaré mis lados,
pintaré mis orejas con dientes de camello
y en el centro colocaré un florero de gatos.