Entre nubes y calles
EN LA CIUDAD
¡Qué umbilical me siento
entre tantos rostros de piedra tallada!
¡Qué telúricamente abandonado
entre miles de huesos desconocidos!
Es maravilloso ser anónimo.
Humillar la cerviz cargada de adjetivos.
Besar racionalmente el suelo huido de pronombres.
Y estar orgulloso de ser Esencia Cósmica.
Pero qué aplastante es descubrir
las mismas arrugas en el hocico de todos los perros.