Entre nubes y calles
SOSPECHA
Tengo la angustiosa sospecha
de volver a perder el tono de la vida.
El desencanto se me está transformando
en un viscoso sustantivo que me ahoga.
Sólo veo ojos enrojecidos en las manos,
labios azules en las cortezas de los árboles,
sonrisas amargas en las aceras de las calles
y cigüeñas ahorcadas en las lámparas del baño.
Se me quieren cerrar las ventanas transcendentes,
duermo demasiado, se adelanta el reloj de sol
y empiezo a obsesionarme haciendo
- queriendo hacer sería más exacto -
de la respiración un acto voluntario.
Por las noches tengo que beber más mariposas
para llenar de ramas verdes el calendario.