Entre nubes y calles
RUMORES DE CANGREJOS
Tus cabellos, impregnados de veranos excitantes,
formaban interrogantes de deseos
sobre tus hombros armoniosos.
Los peinabas, ausente, con los dedos.
- ¡Ay, el denso perfume de las magnolias! -
Escuchabas el jadear de los mastines
alejándose por los caminos muertos.
- Sauce inmóvil, absorto de fantasías
con pálpitos de corazón enfermo -.
Apagabas las antorchas encendidas
que caían a la playa desde el cielo.
- Exquisita perfección la de tu rostro,
color ilusionado frente al siena de tu cuerpo -.
Tenías los labios húmedos de rocío
y los ojos en amanecer de blancos sentimientos.
- En tu pubis se escuchaban
rumores de cangrejos -
El horizonte se dividía en dos.
Yo, en el centro. Una copa,
verde de sentires, yacía rota
de impaciencias en el suelo.
Tú, delicada porcelana,
te fragmentabas en silencios.
- ¿Quieres que te cuente un dolor infinito?
- "Érase una vez un ciervo ..."