Unos días cipreses, otros álamos
A MODO DE PRÓLOGO
La verdad, me resulta más cómodo decir que nací en el año 1930, que declarar que estoy muy próximo a los setenta. Manías. Cuando llegó el momento de mi jubilación, con el fin de mantenerme activo y de sentirme vivo y útil, me propuse: primero, caminar todos los días un mínimo de seis kilómetros. Hasta este momento lo he cumplido a pesar de lluvias, calores y cierzos; segundo, leer y estudiar sin descanso, pero sin agobios. También lo estoy consiguiendo, aunque debo aclarar que cuanto más leo menos sé; tercero, realizar actividades siempre soñadas y siempre aplazadas. Entre ellas, publicar algún poemario, y ya voy en el segundo. Los poemas no forman una unidad, no hay un hilo argumental que los enlace, no encierran un mensaje determinado, son reflejos de mis estados de ánimo en distintas circunstancias. El primer poema de este segundo libro aclara este punto y el origen del título. Tampoco he querido ordenarlos por temas, he preferido dejarlos así, mezclados, como ocurre en la vida. Unos días nos encontramos optimistas, alegres, ilusionados, con ganas de vivir y de creer, y otros ... pues todo lo contrario. Como mi balanza se inclina más a esto último ya se pueden imaginar qué sentimientos predominan. Ahora bien, por razones obvias, no me considero poeta, porque serlo de verdad es algo demasiado grande y maravilloso. Soy un simple "escribidor de versos" y ustedes, lectores, juzgarán si son malos o menos malos, o incluso aceptables. Espero que sean benevolentes.
Muchas gracias.
Peralta 25 de enero del año 2000