Entre nubes y calles
QUERER
Encorvados sobre el suelo,
unos niños quebradizos
cogían pájaros muertos
y sacándoles los ojos,
con alfileres de acero,
iban haciendo collares
con cuentas de vidrio negro.
Yo estaba haciendo lo mismo
con todos mis pensamientos.
¡Lanzas de caña amarilla
atravesaban mi pecho!
Aullidos de loba herida
van arañando los cerros
hasta llegar a los pinos
que se desmayan de miedo.
Entonces me levanté.
Extendí manos y dedos.
Cogí el latón de la luna
y con cadenas de hierro,
bien pulido y bien forjado
la colgué sobre mi pecho.
Me aproximé al precipicio
y entre el vacío y el cielo
grité con todas mis fuerzas:
- el eco iba repitiendo -
"Yo quiero sólo a Carmentxu".
... quiero a Carmentxu ...
... Carmentxu ...
... entxu ... A la mañana siguiente,
en el fondo del barranco
hallaron tres lobos muertos.