Entre nubes y calles
ERA UN GALLO
Cortas las rosas que brotan
entre las tejas de tu tejado,
y contemplas, cínicamente, cómo
se contorsionan entre las llamas
del fuego que has preparado para ellas.
Los pechos de los insectos dípteros,
que envenenas sádicamente por las tardes,
los sepultas en los jardines melancólicos.
Las almas de los pájaros que asesinas
fríamente, las escondes en las fuentes.
Una a una apuñalas las horas del día,
y arrojas sus cadáveres al asfalto
de las noches más oscuras y lóbregas.
Y te quedas desnudo.
Lo pierdes todo:
abrazos, luces, sensaciones, bocas,
- sucias de las más terribles maldiciones -
y esperas pacientemente a que se rompan
los espejos que ocultan tus ojos medio ciegos,
para buscar desesperadamente la veleta
que se cayó de la torre.
¡¡Era un hermoso gallo de colores!!