Unos días cipreses, otros álamos
DOS FLEXIONES
I
He guardado mis rosas en la espalda,
escondido en el pecho las violetas,
ocultado en la pelvis las magnolias
y mis claveles rojos en el cráneo,
para que nadie piense
que me paso la vida jugando con las flores
y que olvido los musgos y los cardos.
II
Si quieres que te escuchen, grita,
y que tu voz con su mensaje
el viento la difunda hasta llegar
a los confines del espacio.
Pero jamás consientas que te muerdan
la lengua las hormigas.