Unos días cipreses, otros álamos
HORAS EN BLANCO
¡Cómo despilfarramos nuestra vida!
Cuántas horas en blanco, sin vivirlas,
embotelladas, rotas, ahorcadas en antenas,
envueltas en sudarios ...
como si fuéramos
casi inmortales y tuviésemos tiempo sobrado
para arreglar los múltiples desgarros y fisuras
que nos hacen y hacemos,
recoger más cosechas, aprender
lo mucho que ignoramos, calentar nuestros besos
más de cuarenta grados y dejar
terminado lo que tenemos
en agraz todavía.
Pero pasan los años y una noche cualquiera
quedamos sorprendidos,
al contemplarnos huérfanos y enfermos,
advertimos desnudos y juzgarnos culpables,
al ver horrorizados que aún tenemos
sin roturar el alma, roídas las simientes
y muerta la esperanza de vivir otro día.