Los portátiles son en esencia muy similares a los equipos de sobremesa. La diferencia radica en que los componentes que los conforman son de tamaños más reducidos, principalmente para ocupar menos espacio y así poder beneficiarse de un ahorro en el consumo, dotando a las baterías de una mayor autonomía.
Esto hace que cada fabricante y, en general, cada modelo de portátil, tenga un diseño diferente, lo que hace que en ocasiones se diferencien en ciertos detalles estructurales. No existen muchos formatos industriales al respecto. Por ello cada modelo tendrá una forma de desmontaje diferente a los demás, aunque en esencia las técnicas sean muy parecidas.
En este caso, aprovechando que voy a cambiar la CPU a un portátil, mostraré los pasos para el desmontaje y de paso aprovecharé la ocasión para hacer un mantenimiento preventivo.
Lo primero es armarse de mucho valor... Bueno, no hay que exagerar. La gran mayoría de los mortales no se atreven con los portátiles, son muy delicados y una mala decisión podría convertirlo en un preciado portapapeles. Pero siguiendo una técnica paso a paso no hay mucho problema, simplemente hay que ser precavido y estar muy atento a los detalles.
Por supuesto para estas tareas tendremos que utilizar ciertas herramientas, aunque fáciles de encontrar en comercios especializados o a través de la red. No hace falta gastar mucho en ellas, unas sencillas y baratas nos servirán. Veamos cuales necesitaremos:
Destornilladores de precisión. Los llamados "destornilladores de relojero" o más modernamente "destornilladores para móviles" con puntas pequeñas y de precisión, ya que frecuentemente encontraremos tornillería de pequeño formato. Hay muchos modelos a elegir; recomiendo un juego con puntas intercambiables que lleven un imán para poder "atrapar" los tornillos fácilmente si estos caen en lugares poco accesibles.
Pinzas finas de precisión. Unas buenas pinzas con punta fina para usar con piezas pequeñas en lugares de difícil acceso o para colocarlas durante el montaje.
Herramientas para separar piezas (separadores). A veces hay piezas encajadas a presión con pestañas interiores, como la carcasa exterior del cuerpo principal o la pantalla. Si las partes a desmontar son de plástico será mejor utilizar unos útiles más blandos que permitirán apalancar entre estas para separarlas, evitando así dejar marcas o producir roturas. Durante mucho tiempo he utilizado destornilladores metálicos planos para esta tarea, pero dejan siempre marcas poco estéticas que delatan haber desarmado el equipo de manera chapucera. Hay mucha gente que utiliza púas de guitarra de bordes finos, que pueden ser muy útiles para estos menesteres, aunque se pueden encontrar herramientas especiales de este tipo para ello.
Silicona termoconductora. Siempre que cambiemos una CPU o queramos hacer un mantenimiento al equipo hay que cambiar la silicona o compuesto termoconductor, igual que haríamos a un PC de sobremesa. El resultado directo en las temperaturas es espectacular, algo muy importante en portátiles.
Recipiente de seguridad para tornillería. Una pequeña caja de plástico o metálica servirá para ir almacenando los tornillos durante el tiempo de desmontaje, al igual que otras pequeñas piezas que vayamos retirando. Con esto nos aseguraremos la importante tarea de no perder ninguno, ya que debido a las medidas especiales son difíciles de encontrar como repuestos.
Además hay que proveerse de una mesa cómoda con buena iluminación. A veces un simple flexo es suficiente para disponer de la luz adecuada para este trabajo. Y si a la mesa la vestimos con un paño o mantel de tela mucho mejor ya que así evitaremos que por una caída accidental de una pequeña pieza, como un tornillo, rebote y termine cayendo al suelo con la posibilidad de pérdida. Además protegerá a la mesa y al portátil de arañazos en caso de roces accidentales.
También es recomendable utilizar algún tipo de protección contra corriente estática, ya sean guantes, una pulsera con toma de tierra, etc. Los circuitos electrónicos de los portátiles son susceptibles a averías por descargas de corriente estática, en general cualquier tipo de circuitería, por lo que una protección extra no estará nunca de más.
Otro detalle muy importante antes de ponernos manos a la obra es localizar el manual de servicio técnico del modelo de portátil en cuestión. Estos manuales no son difíciles de encontrar en la red y en ellos se detalla información para su reparación así como el procedimiento más adecuado para su desmontaje. Importante seguir con atención las instrucciones acerca de como desarmarlos.
Lo primero es determinar las tareas a realizar. En este caso serán dos:
Sustituir la CPU por otra más potente.
Realizar un mantenimiento básico. Este consistirá en la limpieza de los elementos de refrigeración y la sustitución de la silicona termoconductora.
A continuación presentar el portátil en cuestión. Es este:
IMAGEN DE PORTÁTIL
Se trata de un modelo un tanto especial, ya que en realidad es lo que se denominó como "Tablet PC". Concretamente es un Toshiba Portege M200. Es de pequeño tamaño y está muy bien construido, siendo fácil el desmontaje así como su mantenimiento que servirá de guía básica para ilustrar el procedimiento.
En este caso vamos a acceder a la placa base dónde se encuentra la CPU. Al igual que en un equipo de sobremesa es aquí a dónde se accede para estas tareas, ya que las reparaciones/sustituciones de componentes así como los mantenimientos parten generalmente desde la placa base.
Para ello hay que retirar en este modelo la tapa inferior, que está unida a la superior por medio de unos tornillos accesibles desde abajo. Así que lo primero será presentar la cara inferior del portátil para retirar estos tornillos.
IMAGEN INFERIOR DEL PORTATIL
En primer lugar hay que retirar todo aquello que no sea necesario y que pueda dificultar el desmontaje. Hay que retirar el disco duro, oculto tras una tapadera, y la batería. Hay un tercer compartimento al que he desmontado la tapa; se trata del acceso a la memoria RAM del sistema, cuyos módulos no son necesario retirar en este caso.
En algún que otro modelo puede ser necesario, así que si hay alguna duda retiramos los módulos de memoria y preservamos en un lugar seguro alejado de campos estáticos (como en una bolsa protectora a tal fin). En otros modelos puede que sea recomendable también retirar la unidad óptica (CD o DVD) e incluso disquetera en modelos más antiguos; como siempre seguir las intrucciones del manual de servicio técnico.
IMAGEN INFERIOR SIN HD NI BATERÍA
Como se puede observar en la anterior imagen, el portátil ya está listo para el primer paso, retirar los tornillos que unen las piezas inferior y superior de la carcasa externa. He marcado con un círculo rojo los que hay que retirar; guardar a buen recaudo en un lugar seguro para evitar la pérdida de alguno, como por ejemplo en una pequeña caja tal y como comenté antes. A continuación se puede separar la parte inferior de la superior usando una herramienta para abrir el hueco entre ambas.
IMAGEN DE HERRAMIENTA DE DESMONTAJE
Como estas partes son de magnesio tienen una gran rigidez, lo que facilita la separación debido principalmente a que no hay pestañas de sujeción. Únicamente tener en cuenta desconectar el cable del pequeño ventilador que se encuentra unido a la pieza inferior de la carcasa (fácilmente accesible desde el hueco de la memoria).
En otros modelos es posible que se encuentren distintos cables que hay que desconectar, como por ejemplo del adaptador bluetooth, wifi u otros.
IMAGEN DEL INTERIOR, CON CARCASA INFERIOR RETIRADA
Como se puede observar en la imagen, todo lo que nos interesa queda expuesto a la vista. La CPU, el disipador de esta y el ventilador principal. Estas serán las piezas que tendré en cuenta para este trabajo.
Dado que lo primero que quiero hacer es cambiar la CPU debo acceder a esta retirando el disipador. En este caso, como en muchos otros, hay que retirar cuatro tornillos que rodean el zócalo y que sirven para sujetar con presión el disipador sobre la CPU.
En algunos modelos podemos encontrar otros tornillos y anclajes que mantienen el disipador en su sitio, incluso por el lado contrario de la placa base.
Si hay algún cable que impida la retirada posterior del disipador hay que desconectarlo, teniendo la precaución de apuntar dónde conecta cada uno de ellos para no equivocarse a la hora de volver a montar todo. Una vez retirado queda expuesta la CPU en el zócalo. Guardar a salvo los tornillos, muelles (si hay) y cualquier otra pieza para evitar su pérdida.
IMAGEN DE CPU EN ZÓCALO
Como se puede observar en la imagen el zócalo no dispone de palanca para liberar la CPU, tal y como ocurre en los modelos de sobremesa. En su lugar dispone de un tornillo en la parte superior que hay que girar con un destornillador de punta plana para permitir retirar con facilidad la CPU y así colocar la nueva, que en este caso es algo más potente.
Para realizar esta tarea hay que documentarse muy bien en cuanto a que modelos de CPU son aceptados por el portátil en cuestión. En algunos manuales de servicio técnico estarán documentados los compatibles y en otros no. En general suelen aceptar algunos más de los especificados, pero deben cumplir una serie de requisitos imprescindibles, como por ejemplo la velocidad del bus. En los casos en que no se muestren los modelos compatibles siempre podemos guiarnos de aquellos que lo sean con el chipset montado en la placa base, información que podemos encontrar fácilmente en la red. Es cuestión de ir probando, aunque en ocasiones podamos tener algún impedimento por parte de la BIOS del equipo, por lo que siempre es recomendable haber instalado previamente la versión más moderna de esta. Incluso así, en algunos modelos de portátiles más rebeldes, podemos encontrar que ciertas CPU no son aceptadas aún cumpliendo los requisitos básicos del chipset, por lo que en estos casos es una imposición del fabricante. Hay algún truco para intentar superar este impedimento, pero suelen ser procedimientos muy sofisticados que pueden poner en riesgo el funcionamiento del portátil, por lo que no se recomienda a no ser que se tenga la seguridad de que lo que se aplique sea 100% correcto.
IMAGEN ZÓCALO SIN CPU
Una vez retirada la CPU se inserta la nueva teniendo en cuenta su correcta posición. Antes de montar de nuevo el disipador hay que limpiarlo a fondo siguiendo unos simples pasos:
Soplar entre las aletas. Aquí se quedan pelusas y otros residuos que entorpecen el paso del aire. Se puede usar un spray típico de aire comprimido.
Limpiar todas las superficies del disipador. Lo más fácil es utilizar agua tibia y jabón líquido. Podemos ayudar con un pequeño pincel de pelo duro o un cepillo de dientes para asegurar la limpieza por todos los recovecos. Mucho cuidado al manipularlo para no deformar las aletas.
Secar hasta que no queden residuos de humedad. Con dejar algo de tiempo escurriendo por si solo es suficiente ayudando con un poco de calor, como por ejemplo con un secador de pelo o a pleno sol. A partir de aquí es recomendable no tocarlo con las manos desnudas (en realidad durante todo el proceso), ya que dejaríamos pequeñas cantidades de grasa que impedirán conseguir una refrigeración óptima, a parte de producir óxido en el metal.
Asegurarse que la superficie que entre en contacto con la CPU esté lo más limpia posible. Para conseguirlo podemos utilizar alcohol (mejor si es isopropílico) y frotar con un paño limpio. No es recomendable utilizar productos limpia-metales ya que estos suelen aportar algún tipo de químico que queda en la superficie metálica a modo de protección, que será un impedimento más a la hora de transmitir la temperatura.
En general las superficies a unir, tanto la de la CPU como la del disipador, deben estar lo más limpias posible para asegurar la mejor transmisión de calor. La zona metálica del disipador puede ser un problema si esta tiene trazas de óxido superficial, por lo que un pulido suave puede ser la mejor opción; frotando con un paño untado con un poco de pasta de dientes es suficiente para un pulido superficial suave.
Una vez que el disipador y la superficie de la CPU están limpias en profundidad, se aplica un poco de silicona termoconductora y se monta de nuevo el disipador con los tornillos que se retiraron en su momento.
Los ventiladores también deben ser limpiados a fondo. Hay que tener en cuenta que estos son de pequeño tamaño, por lo tanto delicados. La limpieza se realizará a base de aire comprimido. En ocasiones podemos encontrar residuos de polvo acumulado tanto en las aspas como en las paredes interiores, por lo que hay que usar un método mecánico para retirarlo; un pincel de pelo duro ayudará a "arrancar" estos depósitos mientras se aplica aire a presión.
No hace falta decir que si un ventilador funciona de manera defectuosa, generalmente con algún ruido apreciable, debe ser sustituido. Los modelos utilizados por los fabricantes parecen especiales, pero en la mayoría de los casos no lo son. Simplemente hay que localizarlos en los distribuidores de componentes electrónicos, indicando los datos de las dimensiones, cuantos cables tiene (dos los más básicos y tres o cuatro los más modernos), voltaje, etc. Os aseguro que no es difícil encontrarlos en la red, acudiendo en ocasiones a los propios fabricantes de estos si fuera necesario, evitando así al fabricante del portátil que suministrará, eso sí, cualquier repuesto pero a precios prohibitivos en muchas ocasiones.
He podido comprobar que muchos modelos pueden ser localizados en las páginas de algunos fabricantes. Suelo consultar la marca Sunon que es muy buena y tiene un catálogo muy amplio en tamaños y prestaciones de todo tipo; esta marca fue pionera en la fabricación de ventiladores con su propia tecnología de levitación magnética, tan popular hoy en día. Por tanto, identificando la referencia del fabricante sobre un modelo concreto resultará fácil localizar un distribuidor al que acudir para la compra, siempre y cuando no exista la opción de compra directa al fabricante.