Triple jornada

TRIPLE JORNADA

Soy una mujer y puedo con todo.

Sé que tengo una vida plena: mi trabajo, mi familia y la defensa de mis derechos. Y aún araño tiempo al tiempo para estar conmigo, para ser libre. Sé que no me puedo quejar, lo tengo todo, soy tan afortunada...

Pero a veces siento que me deslizo por una cotidianidad resbaladiza, que se me escapa entre los dedos, que desenfoca el encuadre de mi vida.

Colecciono contratos temporales, como eslabones de una cadena infinita, temiendo siembre que el más débil de ellos pueda romperse. Y sumando invisibles horas extras no queridas, no pagadas, no cobradas.

- Qué bien te queda esa falda, - el baboso de mi jefe, opiniones no pedidas - maquíllate un poco que tienes mala cara.

Pero no me quejo porque soy una mujer y puedo con todo.

Aunque a veces las garras de la ansiedad me estrujan por dentro. Una pastilla para dormir y un café para despertarme. Y una voz en mi conciencia que me grita, entre relojes que no paran de girar:

- Crecen rápido como el césped bajo la lluvia, y su infancia se esfuma, y los recuerdos se difuminan igual que la sal en el agua.

Al fin cae la noche y podré descansar. Todo el mundo en el sofá y yo sigo recogiendo – la cocina, el lavaplatos, la colada – hasta caer en el lecho como en una sepultura. Me dicen que no es para tanto, que son solo nervios y algo de cansancio, quizás las hormonas alteradas. O quizás sea algo más. Tal vez mi vida me está matando.

Pero no me quejo, porque soy mujer y puedo con todo.

- Cariño, quédate tú con la niña esta tarde. Tengo que ir al sindicato a hacer pancartas, a pegar carteles, a organizarlo todo.

Podría descansar, pero prefiero luchar.

Soy una mujer y no puedo con todo, pero todas juntas podemos parar el mundo.



Autora: Rosalía Guerrero Jordán