Para terminar: usaremos a menudo el término “Historiología” en lugar de “Historiografía” o “Historia” ya que éstos dos últimos han sido utilizados por tantos autores y con implicaciones tan diversas que sus significados resultan hoy equívocos. En cuanto al primero, al término “Historiología”, lo tomaremos en el sentido en que lo acuñara Ortega.1 Por otra parte, el vocablo “historia” (con minúscula), habrá de referirse al hecho histórico y no a la ciencia en cuestión.
Nota 1 “Esta palabra –historiología– se usa aquí, según creo, por vez primera...”. Y más adelante: “Es inaceptable en la historiografía y filología actuales el desnivel existente entre la precisión, usada al obtener o manejar los datos y la imprecisión, más aún, la miseria intelectual en el uso de las ideas constructivas. Contra este estado de las cosas en el reino de la historia se levanta la historiología. Va movida por el convencimiento de que la historia, como toda ciencia empírica, tiene que ser ante todo una construcción y no un ‘agregado’ –para usar el vocablo que Hegel lanza una vez y otra contra los historiadores de su tiempo–. La razón que éstos podían tener contra Hegel –oponiéndose a que el cuerpo histórico fuese construido directamente por la filosofía– no justifica la tendencia, cada vez más acusada en aquel siglo, de contentarse con una aglutinación de datos.
Con la centésima parte de los que hace tiempo están ya recogidos y pulimentados bastaba para elaborar algo de un porte científico mucho más auténtico y substancioso que cuanto, en efecto, nos presentan los libros de historia”. La Filosofía de la Historia de Hegel y la Historiología. J. Ortega y Gasset, Revista de Occidente, febrero 1928. Inserto en Kant - Hegel - Scheler, Madrid, Alianza, 1982, pp. 61 y 72.
en: « Discusiones Historiológicas », Silo
Introducción
Aunque el tema de las generaciones fue tratado por varios autores (Dromel, Lorenz, Petersen, Wechssler, Pinder, Drerup, Mannheim, etc.), debemos a Ortega el haber establecido, en su teoría de las generaciones, el punto de apoyo para comprender el movimiento intrínseco del proceso histórico.(30)
(30) Cómo ha sido posible que semejante concepción haya pasado casi inadvertida para el mundo de la historiología es uno de esos grandes misterios, o más bien tragedias, que se explican por la acción de antepredicativos epocales presionando en el ambiente cultural. En la época del predominio ideológico alemán, francés y anglosajón, el pensamiento de Ortega fue asociado a una España que, a diferencia de hoy, marchaba a contramano del proceso histórico. Para colmo de males, algunos de sus comentaristas hicieron de aquella obra fecunda, una exégesis pequeña e interesada. Desde otro ángulo, Ortega pagó caro el esfuerzo de traducir a lenguaje accesible, casi periodístico, importantes temas de filosofía. Esto jamás le fue perdonado por los mandarines de la pedantería académica de las últimas décadas.
en: « Discusiones Historiológicas », Silo,
Capítulo III. Historia y temporalidad 2. Horizonte y paisaje temporal
1883 Nacido el 9 de mayo en Madrid
1897-1898 Estudió en la Universidad de Deusto en Bilbao
1898-1904 Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid
1904 Doctorado en Filosofía /Madrid
1905-1907 Estudia en Alemania: en Leipzig, Nuremberg, Colonia, Berlín y sobre todo en Marburgo.
1909 Regresa a España
1910 Cátedra de Metafísica en la Universidad Central.
1910 a 1936 Catedrático de Metafísica, Lógica y Ética en la Universidad Complutense de Madrid.
1929 Publicación de «La rebelión de las masas»
1931 Miembro de la Asamblea Constituyente Española
1936 Como cofirmante del manifiesto Adhesiones de intelectuales, condena el golpe militar junto con otros intelectuales y declara su lealtad al gobierno del Frente Popular de la II República Española, elegido democráticamente.
1936-45 Exilio en Francia, Argentina y Portugal
1945 Regreso a España
1948 Fundación del Instituto de Humanidades con Julián Marías
1955 Fallecido el 18 de octubre en Madrid / España
Temas
La vida como realidad radical: Ortega considera que la vida es la realidad primordial y el punto de partida de toda reflexión filosófica. Introduce el concepto de "yo soy yo y mi circunstancia", enfatizando la importancia del contexto en la existencia humana.
Razón vital y razón histórica: Desarrolla el concepto de "raciovitalismo", que busca integrar la razón y la vida. Ortega propone superar tanto el racionalismo puro como el vitalismo extremo, argumentando que la razón debe estar al servicio de la vida y considerar el contexto histórico.
Crítica al idealismo: Ortega se distancia del "yo puro" cartesiano y fenomenológico, proponiendo una nueva forma de entender la realidad que no se limite a la pura abstracción.
Perspectivismo: Sostiene que cada individuo tiene una perspectiva única de la realidad, y que la verdad se construye a partir de la integración de múltiples perspectivas.
Compromiso con la circunstancia: Ortega aplica su filosofía a los problemas concretos de su tiempo, considerando a España y Europa como problemas filosóficos que deben ser abordados.
Análisis social y político: En obras como "La rebelión de las masas", Ortega reflexiona sobre la sociedad moderna, la cultura y la política, desarrollando conceptos como el "hombre-masa" y analizando las crisis de su época.
Obras principales
Meditaciones del Quijote (1914): Una de sus primeras obras importantes, donde comienza a desarrollar sus ideas filosóficas.
España invertebrada (1921): Un análisis histórico y sociológico de España.
El tema de nuestro tiempo (1923): Obra en la que expone su filosofía de la razón vital.
La rebelión de las masas (1930): Posiblemente su obra más conocida, donde analiza la sociedad moderna y el fenómeno del "hombre-masa".
Ideas y creencias (1940): Ensayo donde explora la relación entre el pensamiento y la realidad.
Historia como sistema (1935/1941): Obra que desarrolla su concepto de razón histórica.
Influencia
Filosofía Española e Iberoamericana
Ortega y Gasset es considerado uno de los filósofos más importantes del siglo XX en el mundo hispano. Su enfoque en la "razón vital" y el "perspectivismo" ha influido en generaciones de pensadores, estableciendo un puente entre la filosofía europea y la hispanoamericana. Su obra ha sido fundamental en la formación del pensamiento contemporáneo en Iberoamérica, siendo estudiada y discutida en diversas universidades.
Crítica Social y Política
En obras como La rebelión de las masas, Ortega analizó la transformación de la sociedad moderna y el surgimiento del "hombre-masa", lo que generó un debate sobre la democracia y la cultura en el contexto del siglo XX. Su crítica a la falta de compromiso intelectual y cultural en la sociedad ha resonado en contextos políticos posteriores, siendo relevante en discusiones sobre el papel del individuo en la sociedad contemporánea.
Estilo Literario y Accesibilidad
El estilo literario de Ortega, descrito como ágil y metafórico, ha permitido que sus ideas lleguen a un público más amplio. Su capacidad para combinar filosofía y literatura ha hecho que sus obras sean accesibles no solo a académicos, sino también a lectores generales, contribuyendo a la popularización del pensamiento filosófico en la cultura española.
Difusión Cultural
A través de su revista Revista de Occidente, Ortega promovió el pensamiento contemporáneo y la traducción de obras filosóficas alemanas y francesas, ayudando a superar el aislamiento intelectual de España. Esta labor editorial ha sido crucial para introducir nuevas ideas y corrientes filosóficas en el ámbito hispano.
Influencia en el Existencialismo
Ortega ha sido considerado un precursor del existencialismo, influyendo en pensadores como Jean-Paul Sartre. Su idea de que el ser humano se construye a través de sus elecciones y circunstancias ha resonado en la filosofía existencialista, contribuyendo a un diálogo más amplio sobre la libertad y la responsabilidad individual.
Legado Educativo
La influencia de Ortega también se manifiesta en la educación, donde sus conceptos filosóficos han sido integrados en los planes de estudio de diversas instituciones. Su énfasis en la importancia de la vida como realidad radical ha inspirado enfoques pedagógicos que valoran la experiencia y el contexto en el aprendizaje.
En resúmen, la obra de Ortega y Gasset ha tenido un impacto duradero en la filosofía, la crítica social, la literatura y la educación, asegurando su relevancia en el discurso intelectual contemporáneo. Su capacidad para conectar la filosofía con la vida cotidiana sigue siendo un legado significativo.
En primer lugar, Silo subraya que fue Ortega y Gasset quien utilizó por primera vez el término "historiología".
Por el otro lado Silo concede gran importancia a los comentarios de Ortega sobre el papel de las generaciones en la historia. Gracias a sus descripciones de las generaciones como "motor de la historia", se puede comprender el movimiento de la historia. Las ideas de Ortega sobre el papel de las generaciones podrían resumirse como sigue:
Ortega y Gasset define una generación no sólo por el año de nacimiento, sino por las experiencias, actitudes y reacciones compartidas ante los retos sociales. Una generación es un grupo de personas que han crecido en un contexto histórico similar y, por tanto, comparten perspectivas y valores parecidos.
Sostiene que la historia no sólo está impulsada por grandes personalidades o acontecimientos aislados, sino por el cambio continuo de generaciones. Cada generación aporta nuevas ideas, valores y objetivos a la sociedad y, por tanto, desafía el orden existente.
Ortega y Gasset considera el cambio generacional como un proceso cíclico que tiene lugar aproximadamente cada 15 o 20 años. Durante este tiempo, una nueva generación entra en la edad adulta y empieza a cuestionar las ideas y valores dominantes de la generación anterior. Esto suele provocar conflictos y cambios que caracterizan el desarrollo de la sociedad. Un aspecto central de su teoría es el conflicto entre generaciones. Este conflicto es inevitable, ya que cada nueva generación tiende a cuestionar o rechazar los logros y valores de la generación anterior. Este conflicto conduce a una ruptura con el pasado y abre la puerta a nuevos desarrollos.
Aunque las generaciones se consideran unidades colectivas, Ortega y Gasset también hace hincapié en el papel del individuo dentro de la generación. No todos los miembros de una generación actúan de la misma manera; algunos individuos pueden asumir un papel protagonista e influir fuertemente en la dirección que toma una generación. Ortega y Gasset subraya que cada generación tiene la responsabilidad de asumir los retos de su tiempo y contribuir al desarrollo de la sociedad. Si una generación ignora esta responsabilidad, puede provocar una crisis que ponga en peligro el futuro de la sociedad.
Y por último, en una larga nota a pie de página, Silo aprovecha la ocasión no sólo para criticar la ignorancia de los historiadores occidentales respecto a estas importantes aportaciones de Ortega, sino también para explicar cómo pudo producirse este trágico caso de "antecedentes de época".